LOS PRIMEROS AÑOS

DE LA FUNDACIÓN

Transcripción:  Sergio Evangelista

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A continuación reproducimos este cuadro de Hadley en que se nos muestra la población de Santa Eulalia y San Francisco de Cuellar (a la postre esta ultima Villa y Ciudad de San Felipe el Real de Chihuahua) de 1709 a 1803:

– 43 vecinos en la Alcaldía Mayor de Santa Eulalia

– 1716     336 vecinos en Santa Eulalia y San Francisco de Cuellar

-1725     214 vecinos en Santa Eulalia, 292 vecinos en San Felipe el Real

– 1742     17,850 habitantes, población total de Santa Eulalia y San Felipe

– 1746      más de 2,000 vecinos españoles y mestizos en ambos poblados

– 1765    733 vecinos en Santa Eulalia, o sea una población de 4,755 almas, españoles y mestizos; 692   vecinos en San Felipe, 4, 652 almas, españoles y mestizos

-1791      6,000 habitantes en Santa Eulalia

– 1803      11,600 habitantes en Santa Eulalia y San Felipe el Real

La palabra “vecino” no tiene en este contexto la consideración de “quien vive en la misma colonia o localidad” sino “jefe de familia propietaria de algún bien inmueble en la región”  (pagina 19).

Fuente:

El Comercio en el Estado de Chihuahua. Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chihuahua, 1991, Chihuahua.

Clasificación: 972.16/c64

Colección General

 

 

 

Atenta invitación…

El mes de febrero pasado, Chihuahua fue el estado invitado en la XXXVII Feria del Palacio de Minería 2016, por tal motivo queremos invitarle cordialmente a las actividades que llevaremos a cabo en el Pabellón Chihuahua que se instaló en el edificio principal del Ichicult, antes Cidech.

CHIHUAHUA

ECOS DE LA FERIA DEL PALACIO DE MINERÍA

Tiene el gusto de invitarle 

a la presentación editorial:

Anirúame Historia de los Tarahumaras de los Tiempos Antiguos

Premio Andrés Henestrosa 2015

Autor: 

Enrique Servín 

Presenta: 

Federico Mancera-Valencia

Pabellón Chihuahua

(Antiguo Cidech / Ave. Universidad 

y División del Norte s/n)

19:00 horas

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Archivo Histórico Estatal de Minería

Por: Carmen Muñoz/Analista Documental

Comunicamos a nuestros usuarios que ya se concluyó con la captura de  los expedientes de la agencia de Ocampo, correspondientes a 1890-1987, los cuales comprenden denuncios de lotes mineros, caducidad de concesiones, informes, correspondencia, etc..

Esta información se  encuentra en una base de datos, con un total de 7930 registros  y se puede hacer consultas  automatizadas por nombre del solicitante, por población y número de registro de denuncio minero. Cabe mencionar que todos estos datos son históricos.

Por otra parte,  se da  por terminado el análisis documental de la Agencia Chihuahua, comprendiendo los años 1885- 2009. Este análisis fue realizado por los profesores, Manuel Macías, Eduviges Lozano Vega e Israel Lozano Vega.

Al iniciar  la captura y revisión  de esta misma Agencia, se encontró un dato histórico el cual llama la atenciónya que lo firma Baltasar Muñoz Lumbier, y se transcribió lo siguiente:

“Expediente de visita número 1”:

“ Informe que el ingeniero de minas, Baltazar Muñoz Lumbier, rinde a la Diputación de Minería de Chihuahua relativo al negocio del Magistral del Torreón, pertenecientes a los sres. Gosch”

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1

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Se realizó una pequeña investigación  y esto es lo que se encontró:

Muñoz Lumbier, Baltasar

(1856-1906) Ingeniero, nació en Chihuahua, Chih. Titulado en la ciudad de México, Dedicado a  la minería, fue el primer ingeniero  mexicano que dirigió una compañía minera norteamericana, en México.

Fueron notables sus trabajos  en la mina “Dos estrellas”, de Tlalpujahua, Mich.,  Prof. del Inst. Geológico; miembro de la A.C. de Ciencias de París. M. en Pachuca, Hgo.

Diccionario Porrua: Historia, biografia y Geografia de México./Clasif/C/903.7/D5/1994/Vol.2/Acervo General/Sala Chihuahua/ICHICULT|

http://www.elindependientedehidalgo.com.mx/hemeroteca/2014/01/180927

Atenta invitación…

El mes de febrero pasado, Chihuahua fue el estado invitado en la XXXVII Feria del Palacio de Minería 2016, por tal motivo queremos invitarle 

cordialmente a las actividades que llevaremos a cabo en el Pabellón Chihuahua que se instaló en el edificio principal del Ichicult, antes Cidech.

 CHIHUAHUA

ECOS DE LA FERIA DEL PALACIO DE MINERÍA

 Tiene el gusto de invitarle 

a la conferencia:

Bandoleros y rebeldes. 

Las correrías del forajido Doroteo Arango 1878-1911

Por: Reidezel Mendoza Soriano

Temática: Historia

Editorial: Amazon

Pabellón Chihuahua

(Antiguo Cidech / Ave. Universidad 

y División del Norte s/n)

Reidezel_20_abril18:00 horas

MATICES DE MUJER EN LA  HISTORIA …

          Transcripción: Carmen Muñoz/Analista Documental

“Un monumento”

(Evocación de una maestra: Guadalupe Solano de Alrich, Fundadora del Ier. Jardín de Niños Chihuahuense).

                             Por: María Consuelo L. Gurrea

Fué en la segunda mitad del siglo XIX, en el año de 1865.

Lugar del la República: Santiago Papasquiaro, Durango. Allí nació una niña a quien sus padres dieron el muy mexicano nombre de Guadalupe.

Andando los años, esta niña tendría  un monumento erigido a su memoriam en nuestra querida tierra chihuahuense.

Porque el mejor monumento que puede perpetuar el nombre de una maestra  es una Escuela.

Y ha empezado a construirse en Naica, Chih,. La Escuela “Guadalupe Solano Alrich”

Honra así nuestro gobierno, presidido por Don Teofilo  Borunda, a quien honor merece.

La idea para el nombre de este plantel escolar, fue de Doña Hortensia  F. de Borunda, primera dama del Estado. Ella colocó la primera dama del Estado.

Hojeando el emotivo libro de una vida, que fue floración de nobles sentimientos, encontramos a que Lupe Solano deseo siempre dedicar su existencia  a la educación  de los niños y conforme con este ideal se dedico al estudio, recibiendo el preciado galardón  de su Título de Maestra, cuando  contaba 19 años de edad (1884).

Inicio sus actividades como maestra, en H. del Parral, Chihuahua. Durante cinco años  consecutivos, su palabra vibró en las almas de los niños que asistían a la Escuela Oficial, donde era como hermana mayor, que descubrió horizontes de las Ciencias y de las Artes.

En 1889, aquella joven maestra  contrajo matrimonio  con Don Enrique Alrichm fundando así el hogar Alrich Solano, cuyos hijos han destacado en diferentes actividades de servicio social.

Al morir su esposo, la Sra. Solano de Alrich, volvió a sus antiguas actividades docentes, fundando una escuela gratuita  para obreros en ciudad Juárez donde, anticipándose a las actuales tendencias desanalfabetizantes, se dedicó, en un verdadero apostolado, a enseñar a leer y escribir, a campesinos  del Valle de Juárez y a los peones que en aquella época llegaban a la frontera a “engancharse” para trabajar en los Estados Unidos.

Dedicada siempre al estudio, empezó a interesarse por las  novedades educativas que hablaban de la necesidad de una Escuela Especiales para niños de 4 a 6 años.

Estudio a Federico Frebel y analizo punto por punto, el “Emilio” de Juan Jacobo Rousseau. Leyó a Ferriere y a los principales autores de libros  pedagógicos.

Asomándose al alma infantil, quiso traer a Chihuahua las primicias de la educación maravillosa “pre escolar”, llamada entonces “párvulos” o “kinfergarten”.

Su generosa idea fructificó siendo la fundadora de 1er.Jardín de Niños del Estado, en 1921, en Cd. Juárez.

A este plantel, que posteriormente dió el nombre de “Emilio Carranza”, en honor del agilucho muerto heroicamente, se dedicó infatigablemente a educar a cientos de niños.

Y nuestra afirmación , es ahora diáfana, sencilla, clara: el mejor monumento que puede perpetuar el nombre de una maestra: es una, Escuela.

FUENTE: CHIHUAHUA .Revista Mensual/Abril de 1957/Colección FRANCISCO R. ALMADA/ICHICULT/SALA CHIHUAHUA

EL PARQUE DE LA REVOLUCIÓN

Transcripción: Carlos Méndez Villa/Analista documental

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Es costumbre en los asentamientos humanos abrir los panteones al servicio público, explotar económicamente a sus habitantes con la imposición de las cuotas correspondientes a las fosas destinadas a sepultar los cadáveres de sus respectivos deudos y los servicios anexos y, cuando ha concluido su cupo, mandarlos arrasar sin consideraciones ni respeto para los muertos que en ellos descansan, ni para sus familiares que han sido explotados con los derechos respectivos.

Una fosa vendida a perpetuidad por las autoridades, pierde este carácter el día en que el cementerio se llena y se clausura y la misma autoridad que ha explotado este renglón de ingresos, atropella con los huesos de los muertos y con los derechos de los vivos para dotar a la ciudad de nuevos jardines o colonias. Este procedimiento debería suprimirse por decoro y por respeto a las personas que nos han antecedido en el tránsito de la vida.

Por medio de este procedimiento, que a mí no me parece debido ni justo, han desaparecido los siguientes cementerios: Anexo a la catedral, anexo al templo de San Francisco de Asís, Panteón de San Felipe, el de la Merced, el General que se encontraba en donde está la Casa de Gobierno, el de Santa Rosa, que dejó su lugar a la colonia de San Rafael y al parque deportivo Municipal y el Cementerio de Nuestra señora de Regla, que fue el último en recibir la acción demoledora de la piqueta municipal. El anexo al Santuario de Guadalupe ya se encuentra en camino del arrasamiento.

El panteón de la Regla, con cuya denominación fue conocido popularmente, se encontraba situado en el corazón de la capital, limitado por las calles Nicolás Bravo, Tercera, Jiménez y Séptima. Fue abierto al servicio público en los lejanos días en que se presentó por tercera vez en la ciudad la epidemia del cólera- morbus. La multiplicidad de victimas y la lejanía del Panteón  de la Merced respecto del centro de la población, determinaron al Ayuntamiento a acordar que se abriera un nuevo camposanto para dar cabida más fácilmente a los muertos de cólera. Inmediatamente se contrató gente para comenzar la barda y abrir las primeras sepulturas, de acuerdo con la urgencia del caso.

El cura párroco de la ciudad, Pbro. José María Carballo, alegó la invasión de la jurisdicción canónica por parte de la autoridad municipal, en virtud de que en aquella época los cementerios se encontraban a cargo de la autoridad eclesiástica y porque los familiares de los sepultados no pagaban los derechos de fábrica, algo equivalente a los derechos que hoy se cobran por fosas temporales y derecho perpetuo. La disputa fue planteada ante el Obispo de Durango, Dr. José Antonio Zubiría y Escalante, quien la resolvió en una forma humana y conciliadora, mandando la cantidad de quinientos pesos para que acabara de bardearse y comisionó a don Pedro Horcasitas, persona imparcial respecto de las partes, para que personalmente vigilara la inversión.

Una vez concluido el nuevo cementerio y pasada la epidemia que había azotado a la población, quedó bajo la jurisdicción del titular de la Parroquia y se le llamo “Panteón de Nuestra Señora  de Regla”, en virtud de ser ésta una de las patronas de la misma parroquia.

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A partir de entonces el “Cementerio de Nuestra Señora de la Merced” se destinó para efectuar allí las inhumaciones de las personas de la clase humilde del pueblo y el de “La Regla” para las de elementos de las clase media y acomodada, aunque en los dos primeros años no se hizo ninguna aclaración en los registros de entierros, expresando unas partidas y otras: “…di sepultura eclesiástica a…en esta Parroquia de San Francisco y Nuestra Señora de Regla de Chihuahua…”.       A partir del 4 de noviembre de 1853 el titular o encargado de la Parroquia principió a hacer en los registros la separación debida, expresando unos que se sepultaba en el “Camposanto de Nuestra Señora de la Merced” y en los otros en el “Cementerio de Nuestra Señora de la regla”, aprovechándose uno u otro para efectuar las inhumaciones, según la categoría social, como está consignado antes.

Expedidas las Leyes de Reforma a mediados de 1859 durante la estancia del Presidente Juárez en el puerto de Veracruz, la relativa de 31 de julio quitó al clero católico toda intervención en la dirección y administración de los cementerios y casas de beneficencia que hasta entonces habían estado a su cargo y los pasó a la jurisdicción de las autoridades del estado civil. Entre los panteones locales en servicio se contaron los de la Merced y de la Regla, que todavía perduraron abiertos varios años.

En junio de 1884 el Ayuntamiento de la ciudad acordó la clausura del segundo en virtud de que ya no había cupo para abrir más sepulturas dentro de sus murallas y se ejecutó dicha disposición hasta el 31 de mayo de 1855. Sin embargo, con permisos especiales que extendían las autoridades en cada caso, mediante pago de cuotas extraordinarias, se hacían entierros de personas de elevada categoría social o económica o por razones de urgencia en los días trágicos de la Revolución, hasta 1919 en que el Gobierno del Estado dispuso que no se hicieran allí nuevas inhumaciones.- El Panteón de la Merced fue ampliado en el mismo año de 1884 y se clausuró definitivamente en 1895.

Varios intentos hicieron las autoridades locales para arrasar el Panteón de la Regla, como se había hecho con los demás cementerios de la ciudad; pero dichos propósitos tropezaron con la resistencia opuesta por numerosas personas que habían pagado derechos a perpetuidad y no estaban conformes con que se violaran éstos, ni que fueran removidos los despojos mortales de sus deudos.                                                                                                                                                Primero ocurrieron los interesados a la vía del amparo de la Justicia federal en contra de la resolución administrativa citada y posteriormente gestionaron el apoyo de las autoridades de la federación para que fuera declarado monumento nacional.

Fuente:

Guía Histórica de la Ciudad de Chihuahua/Colección Francisco R. Almada/1984.

Archivo Histórico Municipal de Parral

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