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Tarahumaras suffer, die from diseases

Special to The Herald-Post

CHIHUAHUA CITY, Chih.,

Transcripción: Carmen Muñoz: Analista Documental

 

March 28.-A total of 263 children and adults died last week of measles and typhoid fever in the Tarahumaras Indian villages of Chinipas and Uruachi, State Rep. Abelardo Pérez Campos, reported to federal health authorities here.

The legislator said that 350 persons, about 90 per cent of the surviving population of the villages, were ill.

The Indians buried their dead in such shallow graves that coyotes ate the bodies , he said.

Dr. Aden Mercado Cerda, federal health officer , dispatched six doctor san two nurses by plane to San Rafael de Olivo.

From there they were to travel by muleback ti the isolated communities, which are te high sierra some 200 miles west of Chihuahua City.

Meanwhile health officers reported that a whooping cough and diphteria epidemic has killed 59 persons in another Indian village, San Rafael Yoquivo, in the same general area.

Fuente: El Paso Herald-Post/Tuesday, March 28, 1967/Colección: Margarita Perches/Sala Chihuahua

Colaboración con el Instituto de Cultura Municipal…

“Caminos de voces y tintas”

Una mirada

al periodismo chihuahuense

A principios del mes de abril nos visitó nuestro compañero del Instituto de Cultura Municipal, Jefe del Departamento de Patrimonio Cultural, Antrop. Lenin Acosta, quien realizó  investigación hemerográfica con la finalidad de montar una exposición fotográfica que ilustre la historia del periodismo chihuahuense.

Aquí les mostramos el resultado de la investigación que realizó y los invitamos a que acudan a visitar la muestra de imágenes y objetos relacionados con la historia del periodismo del Estado, tienen hasta el 9 de mayo para ir a admirar la muestra.

 

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Más información la pueden encontrar en el siguiente link:

http://pagina8.com.mx/2017/04/08/caminos-de-voces-y-tintas-recuerdan-la-vida-y-obra-del-periodismo-chihuahuense/

Día de muertos…

Los Panteones en Chihuahua

Panteón de La Regla

Panteón de La Regla

El primero que existió en la ciudad de Chihuahua estuvo anexo a la actual Catedral, en el centro histórico. El Ayuntamiento y los líderes del clero ordenaron obras para su reparación, las cuales quedaron concluidas en junio de 1756.

Anteriormente se acostumbraba sepultar los cadáveres en el interior de los templos y en sus patios anexos, práctica que posteriormente fue prohibida.

Para 1802, con el aumento de la población, fue necesaria la construcción del cementerio de San Felipe, con una capacidad inicial de cuarenta tumbas. Ahí fueron sepultados los restos de Allende, Aldama, Jiménez y otros caudillos de la insurgencia que fueron fusilados en Chihuahua a mediados de 1811.

Este fue el primer cementerio de la ciudad separado de los templos. Ocupaba parte del jardín Abraham González de la Quinta Touche y del Templo de la Trinidad. Posteriormente, parte del terreno fue destinado para talleres y escuelas. Luego, el gobernador Luis Terrazas dispuso que el cementerio anexo a la Catedral fuera desmantelado en 1886 y se coloco la verja de hierro que circundaba el atrio. En la misma época se desmanteló también el cementerio anexo al templo de San Francisco de Asís y sólo perdura el del Santuario de Guadalupe.

El panteón de La Merced se abrió al servicio público en 1849, en los días de la epidemia de cólera-morbus que azotó a la ciudad. Allí fueron fusilados los jefes imperialistas Julio Carranco y Carmen Mendoza en los tiempos de la intervención francesa. Terminó por clausurarse cuando ya no hubo cupo para más inhumaciones. Lo convirtieron después en el parque Jesús Urueta en 1925.

En 1853, se construyó el cementerio de Nuestra Señora de la Regla, conocido como el panteón de La Regla. Se destinó para acomodar a los deudos de las clases de las acomodadas, pues las familias humildes iban a parar al de La Merced. El panteón de La regla fue clausurado en 1885, pero se realizaron algunas inhumaciones con permisos especiales a algunas personas.

Funeral Abraham González Panteón de La Regla

Funeral Abraham González, Panteón de La Regla

El panteón fue totalmente arrasado a mediados del siglo XX para construir el parque Revolución. Los restos de algunas personalidades que se encontraban en el panteón, fueron trasladados a la rotonda de los Chihuahuenses Ilustres  debido a la intervención de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos. A los deudos en general se les notificó de la necesidad de exhumar todos los cuerpos ahí enterrados y buena parte fue trasladada al panteón de Dolores y al Municipal.

Cenotapio de Villa

Cenotapio de Villa

El Panteón General, que se encontraba ubicado en la llanura de Santo Niño, se inaguró a finales del siglo XIX. Fue arrasado y convertido en un campo deportivo durante la administración del coronel Roberto Fierro Villalobos, para finalmente en 1947 convertirse en la Ciudad Deportiva durante la administración del ingeniero Foglio Miramontes.

El panteón de Santa Rosa, situado al sur del cerro del mismo nombre, se abrió al servicio en 1908 y se clausuró 10 años después. Fue escenario de cientos de fusilamientos que se llevaron a cabo durante el régimen villista de 1913 a 1915. En la actualidad no queda huella de él.

Hoy en día en la ciudad de Chihuahua funcionan el panteón de Dolores, el Municipal, el de La Colina, San José, Nombre de Dios y varios más, siendo una práctica cada día más común la incineración y la colocación de las cenizas nuevamente al interior de los templos.

Fuente:

Diptico “Los Panteones de Chihuahua”. Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural. 2016.

Almada, F. (2008). Diccionario de historia, Geografía y Biografía Chihuahuense. Tercera ed., Vol 2. Chihuahua. Ediciones del Azar A.C.

Fotografía: Funeral de Abraham González. Archivo Whellan.

Leyendas de Chihuahua…

“Una bella dama recorrió siete templos y en seguida desapareció”

La dama y el taxista

Transcripción: Carmen Muñoz S/Analista Documental.

Hace ya cerca de medio siglo, cuando en esta hospitalaria ciudad del estado más grande de la República Mexicana sucedió un jueves santo, a las once de la noche en que el taxista Ernesto Borunda, del Sitio 20 Colorado, regresaba de dejar al caporal del Rancho situado atrás del Cerro Grande, propiedad de Oviedo Baca, obligado a pasar muy cerca de los terrenos del Cementerio  de Dolores, vio una  dama que levantó su  brazo para indicarle que requería de sus servicios. “Por favor lléveme al Templo de Santa Rita”, por  lo que el taxista continuó su marcha con una pasajera y pensó que mucha gente, no se sabe alguna dirección y citan algún edificio para así orientarse, cruzó las vías del ferrocarril, pasó los Álamos Tecate, y tomó la Avenida Ocampo rumbo al punto solicitado.

Templo de Santa Rita

Sentí cierto aire de rareza, contó Borunda, ya que la pasajera iba muy callada por lo que intentó hacer conversación-corre el viento muy frio-no recibió respuesta alguna…

Dos cuadras más abajo intentó de nuevo otro comentario-es peligroso andar de noche por acá-, por el espejo atisbaba pero ni siquiera se movía. Ya no insistió más había aprendido que en ese oficio lo mejor era callar para no importunar al cliente, si no había interés en conversar… mejor era pensar en otras cosas…

-Luego vengo, va llevarme a otros lugares-entro a la iglesia, minutos después regresó ordenando:-Al templo de Nuestra Sra. De Lourdes-“Si Señora”. Fue más rápido. Luego, al Santuario de Guadalupe, al corazón de Jesús, San Francisco, San José de la Montaña y Catedral.

Templo de San Francisco

Templo de San Francisco

Ernesto Borunda meditaba que después de todo no le iba ir mal esa noche ya que le cobraría como si hubiera hecho siete u ocho “dejadas”.

Catedral

Catedral

Le pidió que la llevara donde la había recogido y al llegar al lugar cercano al lugar cercano al Cementerio de Dolores, el chofer se bajó para abrirle la puerta; pero, cuál sería su sorpresa que no la encontró, solo un papel sobre el asiento que decía “Gracias por hacerme el favor, no tengo efectivo con que pagarle sus servicios, pero vaya a la calle Ojinaga 14, ahí le pagarán todo, para asegurarle que lo harán le dejo este dorzal de oro con la virgen de Fátima, devuélvalo por favor. Sin más. María Antonieta González de Creel.

Sagrado Corazón de Jesús

Desconcertado Ernesto Borunda, del Sitio 20 Colorado, optó por irse a descansar, aquello lo había frustrado y ante el poco movimiento de esa noche lo mejor era de irse a casa.

Santuario de Guadalupe

Santuario de Guadalupe

Mucho temprano llegó al domicilio indicado en aquel papel, preguntando por ella a la mucama que atendió a su llamado, la que se mostró muy sorprendida y más cuando le mostró el dorzal con la medalla religiosa, por lo que llamó a su patrón el ingeniero Alfredo Creel, quien volvió a escuchar la historia ya conocida y enseguida le dijo:” Mire, mi madre murió de la terrible enfermedad osteoporosis hace medio año, ella quedo sepultada en el panteón de Dolores, que por cierto antes de morir manifestó su  deseo de visitar siete templos, en Jueves Santo, seguramente volvió para cumplir su manda. El dorzal se compró hace cuarenta años en un viaje por Europa para ella y se lo colocamos en su ataúd al sepultarla”.

Fuentes:

Biblioteca Particular de Sergio Evangelista. Leyendas Bárbaras de Chihuahua. Miguel Ángel Parra Orozco, 1995. Chihuahua, Chih.

Fotografías:

Templo de Santa Rita. Chihuahua, Tradición con futuro/Núm. 003386/Sala de Consulta.

Investigación y texto: Carlos Gallegos Pérez, 2009.

Templo Jesuita (Corazón de Jesús). Chihuahua. Horizontes de su Historia y su Cultura.Tomo I.  Jesús Vargas Valdéz, 2013. Núm.003883. Sala de Consulta.

Los Colores del Recuerdo. Chihuahua, ríos de luz y tinta/Instituto Municipal de Cultura, 2012. Num. Adquisición 003887.

Compartiendo un tesoro del acervo de Sala Chihuahua…

Un tesoro escondido,

El libro “Chihuahua 1778”

                                                                                          Por: Sergio Evangelista Márquez.

¿Qué es un tesoro? Definir que puede ser un tesoro no es tan simple como parece, pero podemos asegurar que al preguntarle a las personas responderían: “algo valioso”, “algo raro”, “algo único”, pues bien este puede ser el casos de varios libros del Archivo Históricos y Colecciones Especiales, de la Secretaría de Cultura, porque siendo poco conocidos esperan ser redescubiertos, despertar de su sueño y cobrar nueva vida al narrarnos cosas sorprendentes de una época lejana  o ajena  nosotros.

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He aquí un ejemplo de ello:

Existe un pequeño  libro de formato cuadrado y de grisáceo color, no es muy grueso, puede pasar desapercibido fácilmente entre los volúmenes de mayor tamaño y colorido de la biblioteca. Al hojearlo podemos ver que la letra es más grande de lo normal y el texto está escrito en la forma antigua del español (castellano) a pesar de esto se vuelve más singular en su lectura, además no tiene dibujos o grabados. Un libro tan sencillo como su título “Chihuahua, relaciones del siglo XVII”, este libro fue escrito por el cura Andrés Buenaventura de Elexalde de Arizmendi, en el pueblo de Santa Eulalia de Chiguagua el 6 de febrero de 1778, nos describe lo que él vivió o le contaron de  estas tierras y en esa época, por mencionar algunos; la geografía, su situación, de las “especies de aguas”, los árboles de tierras y frías o de la “zierra”, animales, aves, sabandijas, etc.

En sus páginas menciona el origen del nombre del rio Conchos y narra: se llama de Conchos por motivo de que tan solo se hallan  a ratos en sus riveras conchas nacar y algunas de ellas  con perlas y de tan fino Oriente muchas, y del tamaño que no las he visto mejores ni más hermosas entre las que traen de california…

También menciona cosas raras como la siguiente: un volcán de aire he oído decir que se halla en la Sierra Madre. Por la parte de Naborigame de tal condición que los que se acercan les quita el “ayre” el sombrero de la Cabeza…

Otro caso más es las dos “Chiguaguas”: En este Real  y Minas de Chiguaugua está fundado en la estrechura de una Cañada de cuyos “Serros”, que la ciñe son los remates de la serranía antes dicha en donde se hallan las minas y sus “riquessas”, aún por descubrir y se puede considerar en cien varas la altura más que la “Villa de San Phelipe y Real”(también) de Chiguagua “Cabeza” del corregimiento y las principales minas en más altura que este Real como doscientas varas.

No pueden faltar las notas de la medicina tradicional: “Contrayerba”, de Tulimes como contra veneno o yerba para “acalorar” el estómago resfriado, para el alivio del “engraso” de los metales para quitar el dolor de estómago.

La raíz del maíz cocida en forma de “pósima” y tibia medicina famosa para “desvaratar” y desaparecer las piedras de la orina.

La Yerba de Celidonia llamada de la Golondrina para medicar contra fiebres. Estos son solo algunos de muchos remedios que se mencionan.

Otro tipo de noticias que por lo peculiar de su información nos causa asombro:

Esto según narra, sucedió en la jurisdicción de la  Villa de Dios llamada San Quintín, hay un árbol, al parecer sabino, cortado con hacha de dos y medias varas de ancho desde mucho tiempo atrás y del centro o “corazón” de este brota agua como si fuera una fuente.

Una última  noticia rara: al partir una piedra de metal se encontró un hueco en su interior lleno de agua y dentro de esta una rana de mediano tamaño de color pálido que murió en breve.

Un caso dramático  y trágico, es el de un metal del que lo usaron para la fabricación de espuelas. El dueño presumía sus espuelas y al poco tiempo empezó a estar mal de las piernas, estas se le secaron y poco tiempo después murió. Otra persona compró las espuelas corriendo la misma suerte, por último escondieron las espuelas para deshacerse de la maldición.

Estas son algunas de las narraciones del Cura Andrés Buenaventura que estuvo por estas tierras hace más de 250 años.

Fuentes:

Secretaria de Cultura. Acervo del Archivo Histórico y Colecciones Especiales. Chihuahua, relaciones del siglo XVIII. Biblioteca del historiadores Mexicanos, Edit. por Vargas Rea, México 1964. Ubicación Topográfica 971.16/A74/

Imagen:

http://it.123rf.com/photo_7661760_libri-in-torace-in-legno-isolato-over-white.html

El PADRE CHELINO

                                   Transcripción : Carmen Muñoz, Analista Documental.

PADRE CHELINO

…Y aquél pueblo  -Satevó-  que con tanta solicitud fundaron los jesuitas, sesenta y nueve años antes que la Capital del Estado , quedó sorprendido, con la sangre hecha hielo, al escuchar el grito desgarrador de la chiquillería: ¡EL PADRE CHELINO SE CAYÓ EN LA CALERA…¡EL PADRE CHELINO ESTA MUERTO…!  El dolor, inesperada, pero totalmente, se apoderó de aquel rincón chihuahuense que supo de los afanes de su fundador-1640- el padre José Pascual, que le puso el nombre de San Francisco Javier de Satevó, para perpetuar en estas tierras, el nombre del misionero inolvidable, el español portentoso que tan cerca estuvo del afecto de San Ignacio de Loyola…

De aquel horno que sirvió de primero mortaja al Padre Chelino, salió éste, todavía con vida.

Tal vez quizo Nuestro Señor -misterios impenetrables- que tuviera tiempo para sonreír satisfecho por haber encontrado la Eterna Enlutada, cumpliendo con El, puesto que  su pensamiento todo, estaba puesto en la edificación de una Casa Decorosa en que pudieran los hijo de Satevó , a todas horas, elevar sus plegarías…  

Fue un día de amargura para todos. Se vieron escenas en que quedó reflejado con meridiana claridad, el amor para el padre Chelino, de parte de aquella feligresía que no llegaba a entender, como un sacerdote tan bueno, tan lleno de virtudes, en la plenitud  de su vida -tenía cuarenta y cuatro años-, pudo encontrar una muerte tan espantosa.

¡Cosas de humanos, que por estar tan pegados a lo material, no recordamos que los mártires, son los que tienen prioridad para entrar al Reino del Señor…!                        

El Presbítero Don Marcelino Frías, nació en el año de 1902, el día seis de abril, en el pueblecito de Tutuaca, que fuera fundado, en 1676, por los misioneros jesuitas, Tomás de Guadalajara y José Tardá,” Primitivamente  fue una hacienda llamada  Santa Bárbara de Tutuaca…”

(Del Padre de Guadalajara, famoso por su sabiduría, nos dice el Diccionario de Porrúa:

“Siendo bachiller teólogo, entró a la Compañía de Jesús en Tepotzotlán. Fue fundador de las misiones de la Tarahumara Alta y apóstol de los tarahumaras y tepehuanes, de cuyas lenguas compuso un Arte, que se imprimió en 1685”)

Fueron los padres de nuestro biografiado Don Francisco Frías, y Doña Esther Prieto.

Agricultor por vocación y por herencia, Don Francisco llevó una vida sin complicaciones. Buen campesino. ”hermano dulce del viento, luchador de la lluvia, sembrador del pan diario de todos los hombres”-cuidaba con desmedido cariño los surcos en  que había depositado, casi  litúrgicamente la semilla de la que esperaba el milagro -que siempre aparecía y seguirá apareciendo en todas las latitudes- de darse cien por uno. En las tardes, daba gracias a Dios por la esperanza que había puesto en sus pensamientos.

Doña Esther era digna esposa de aquel hombre recio y honrado.

Su vida de cristiana  cumplida, de mujer fuerte, era un ejemplo limpio y sereno, donde podían mirarse, para tomar ejemplo todos sus hijos.

El espíritu del Padre Chelino , brevó en aquellos manantiales. Se nutrió en aquel ambiente.

“Inició sus estudios en el Seminario conciliar de Chihuahua, pasando después al Colegio Panamericano de Roma, donde después de cuatro años de estudios  se graduó en Doctor de Filosofía, habiéndose efectuado la ceremonia de su ordenación, en la Catedral de Chihuahua, en el año de 1929…”

Desde que fué consagrado, dedico su vida interrumpidamente, a hacer un bien. Ardía en deseos de llevar la palabra de Cristo a las mas apartadas regiones de nuestra vastísima geografía Estatal.

FUENTE: ICHICULT/Archivos Históricos/El Padre Chelino, Por Alfonso Escárcega/Biografías/N125144/Edición:1968/Colección Francisco R. Almada

FRANCISCO VILLA

LUZ ENTRE SOMBRAS

Por: Carlos Méndez Villa

El propósito de esta pequeña investigación es hacerle ver a las personas la importancia de los documentos y segundas versiones, y que se vea a los revolucionarios como Hombres valientes y de lucha y no como simples asesinos derrochadores de sangre.

Existen algunos temas que resultan un poco difícil de tratar en nuestro país, los más comunes  religión y  política, en la ciudad Chihuahua ya podemos sumar otro; el General Francisco Villa, a noventa y dos años de su asesinato no terminamos por ponernos de acuerdo y colgarle algún título es complicado, asesino, héroe, roba-vacas  o el santo Francisco Villa. La memoria del General puede vivir rodeada de elogios o llena de maldiciones. Doña Soledad Seañez Viuda de Villa, alguna ocasión menciono: a Villa, los que lo quieren lo idolatran y los que no,  lo tronchan o le cuelgan el tarro, así es y así será la historia de la vida del General Francisco Villa.

Muestro algunos documentos e imágenes que ofrecen otra versión a hechos ya muy adoptados en el imaginario popular y donde la figura de Villa es desplazada por diferentes versiones:

La primera versión, bastante arraigada en nuestro estado, se da en torno a la mascarilla mortuoria que se realizó el día que asesinaron al General Villa en la ciudad de Hidalgo del Parral Chih.

La segunda versión se da en la ciudad de Camargo ante la supuesta orden de Villa de pasar por las armas a 90 soldaderas del ejército federal.

La tercera y última versión se genera en San Pedro de la Cueva Sonora donde según versiones de la gente, un desenfrenado Villa, sin razón alguna, termina con la vida de hombres mujeres y niños.

Se presenta esta investigación con el afán de dar a conocer las diferentes versiones sustentadas con documentos y sacar a la luz lo que siempre ha estado entre sombras.

“Milite en campo contrario a Villa y sin embargo no quiero denostarlo, ni exhibirlo como es la moda actual, como un bandido vulgar. Lo presento como fue, con rasgos de grandeza indiscutible, generoso, valiente, activísimo, decidido, audaz y tambien cruel. Nunca avaro, nunca ladrón, nunca egoista.

Villa, al lado del Primer Jefe, en Tierra Blanca, Torreón, San Pedro , Paredón y Zacatecas, llena 18 meses de lucha para derrocar a Huerta. Su solo nombre hizo temblar al enemigo común”.

 Alberto Salinas Carranza. “La Expedición Punitiva”.

LA MASCARILLA DEL GENERAL FRANCISCO VILLA

El 20 de julio de 1923, la ciudad de Parral quedó paralizada ante la impactante noticia “El  general Villa ha muerto”. Un inquietante silencio se vivió por varios minutos, y no era para menos, ya que el miedo se respiraba en todo el ambiente. Poco a poco la calle fue llenándose de curiosos que rodeaban el carro donde el general Villa emprendió su último viaje: “para ya jamás regresar”, al menos eso pensaron los que realizaron ese cobarde atentado.

Más tarde, un habitante de la ciudad de Parral diría: “Cerraron para siempre los ojos de Villa, pero también para siempre vivirá su leyenda”.

En el automóvil viajaba el coronel Miguel Trillo, el dorado Daniel Tamayo, el coronel Rafael Medrano, Claro Hurtado, Ramón Contreras y en la salpicadera del lado derecho Rosalío Rosales. Esos hombres que años atrás tuvieron la dicha de esquivar miles de balas, en esta ocasión no tuvieron suerte.

 Los cuerpos sin vida fueron llevados al hotel Hidalgo, donde a las dos de la mañana los doctores Ernesto Quirós y Ernesto Herfter, practicaron la autopsia del general Villa y dieron fe de que presentaba trece heridas, una de ellas en la cabeza. Fueron estos mismos doctores quienes embalsamaron los cuerpos del general Villa y el coronel Trillo.

 Al general Villa  como al coronel Trillo se les moldeó una mascarilla mortuoria Y hasta el día de hoy se vive en la creencia de que la mascarilla que se encuentra bajo el resguardo de la SEDENA, es realmente la del General Francisco Villa. Una serie de fotografías y datos extraídos de periódicos y versiones de testigos presenciales nos muestran otro punto de vista. Por lo tanto, este humilde servidor se queda con la versión de que la mascarilla que vemos por muchos lados, incluso en el Museo de la Revolución (antigua Casa de Villa y doña Luz Corral) es la del coronel y secretario personal de Villa: Miguel Trillo.

 Un extracto de la nota publicada el día 22 de julio de 1923 por el periódico La Patria con el testimonio del señor Calixto Padilla, un testigo ocular: El señor Castillo refiere que la descarga fue de frente, y que el coronel Trillo tenía varios tiros en el tronco y uno en la mitad de la frente y que el general Villa recibió diez disparos en  el tronco,  que tenía una mano destrozada y no recibió balazos en la cara, además anexo la fotografía de la mascarilla mortuoria tomada de la publicación de Antonio Vilanova ”Muerte de Villa, donde nos muestra una mascarilla totalmente distinta a la que todos conocemos.

La autopsia practicada el 23 de julio de 1923 arroja los siguientes datos:

  • Una herida en la bóveda craneana, región temporal derecha.
  • Bala que recibió ya muerto en la cabeza
  • Bala expansiva en el corazón
  • Bala expansiva que le destrozó el codo derecho
  • Bala de acero codo izquierdo
  • Bala que le destrozó los pulmones
  • Bala que le perforó los intestinos
  • Y seis balas más que le cortaron la piel o le produjeron heridas de poca importancia

Aquí cabe resaltar que no se menciona ninguna herida en la cara del general Villa  mientras a Trillo la imagen nos revela un hueco profundo en la región de la frente, muy cerca de la ceja izquierda, tal y como  aparece  en dicha mascarilla.

mascarilla Villa

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