FRANCISCO VILLA

LUZ ENTRE SOMBRAS

Por: Carlos Méndez Villa

El propósito de esta pequeña investigación es hacerle ver a las personas la importancia de los documentos y segundas versiones, y que se vea a los revolucionarios como Hombres valientes y de lucha y no como simples asesinos derrochadores de sangre.

Existen algunos temas que resultan un poco difícil de tratar en nuestro país, los más comunes  religión y  política, en la ciudad Chihuahua ya podemos sumar otro; el General Francisco Villa, a noventa y dos años de su asesinato no terminamos por ponernos de acuerdo y colgarle algún título es complicado, asesino, héroe, roba-vacas  o el santo Francisco Villa. La memoria del General puede vivir rodeada de elogios o llena de maldiciones. Doña Soledad Seañez Viuda de Villa, alguna ocasión menciono: a Villa, los que lo quieren lo idolatran y los que no,  lo tronchan o le cuelgan el tarro, así es y así será la historia de la vida del General Francisco Villa.

Muestro algunos documentos e imágenes que ofrecen otra versión a hechos ya muy adoptados en el imaginario popular y donde la figura de Villa es desplazada por diferentes versiones:

La primera versión, bastante arraigada en nuestro estado, se da en torno a la mascarilla mortuoria que se realizó el día que asesinaron al General Villa en la ciudad de Hidalgo del Parral Chih.

La segunda versión se da en la ciudad de Camargo ante la supuesta orden de Villa de pasar por las armas a 90 soldaderas del ejército federal.

La tercera y última versión se genera en San Pedro de la Cueva Sonora donde según versiones de la gente, un desenfrenado Villa, sin razón alguna, termina con la vida de hombres mujeres y niños.

Se presenta esta investigación con el afán de dar a conocer las diferentes versiones sustentadas con documentos y sacar a la luz lo que siempre ha estado entre sombras.

“Milite en campo contrario a Villa y sin embargo no quiero denostarlo, ni exhibirlo como es la moda actual, como un bandido vulgar. Lo presento como fue, con rasgos de grandeza indiscutible, generoso, valiente, activísimo, decidido, audaz y tambien cruel. Nunca avaro, nunca ladrón, nunca egoista.

Villa, al lado del Primer Jefe, en Tierra Blanca, Torreón, San Pedro , Paredón y Zacatecas, llena 18 meses de lucha para derrocar a Huerta. Su solo nombre hizo temblar al enemigo común”.

 Alberto Salinas Carranza. “La Expedición Punitiva”.

LA MASCARILLA DEL GENERAL FRANCISCO VILLA

El 20 de julio de 1923, la ciudad de Parral quedó paralizada ante la impactante noticia “El  general Villa ha muerto”. Un inquietante silencio se vivió por varios minutos, y no era para menos, ya que el miedo se respiraba en todo el ambiente. Poco a poco la calle fue llenándose de curiosos que rodeaban el carro donde el general Villa emprendió su último viaje: “para ya jamás regresar”, al menos eso pensaron los que realizaron ese cobarde atentado.

Más tarde, un habitante de la ciudad de Parral diría: “Cerraron para siempre los ojos de Villa, pero también para siempre vivirá su leyenda”.

En el automóvil viajaba el coronel Miguel Trillo, el dorado Daniel Tamayo, el coronel Rafael Medrano, Claro Hurtado, Ramón Contreras y en la salpicadera del lado derecho Rosalío Rosales. Esos hombres que años atrás tuvieron la dicha de esquivar miles de balas, en esta ocasión no tuvieron suerte.

 Los cuerpos sin vida fueron llevados al hotel Hidalgo, donde a las dos de la mañana los doctores Ernesto Quirós y Ernesto Herfter, practicaron la autopsia del general Villa y dieron fe de que presentaba trece heridas, una de ellas en la cabeza. Fueron estos mismos doctores quienes embalsamaron los cuerpos del general Villa y el coronel Trillo.

 Al general Villa  como al coronel Trillo se les moldeó una mascarilla mortuoria Y hasta el día de hoy se vive en la creencia de que la mascarilla que se encuentra bajo el resguardo de la SEDENA, es realmente la del General Francisco Villa. Una serie de fotografías y datos extraídos de periódicos y versiones de testigos presenciales nos muestran otro punto de vista. Por lo tanto, este humilde servidor se queda con la versión de que la mascarilla que vemos por muchos lados, incluso en el Museo de la Revolución (antigua Casa de Villa y doña Luz Corral) es la del coronel y secretario personal de Villa: Miguel Trillo.

 Un extracto de la nota publicada el día 22 de julio de 1923 por el periódico La Patria con el testimonio del señor Calixto Padilla, un testigo ocular: El señor Castillo refiere que la descarga fue de frente, y que el coronel Trillo tenía varios tiros en el tronco y uno en la mitad de la frente y que el general Villa recibió diez disparos en  el tronco,  que tenía una mano destrozada y no recibió balazos en la cara, además anexo la fotografía de la mascarilla mortuoria tomada de la publicación de Antonio Vilanova ”Muerte de Villa, donde nos muestra una mascarilla totalmente distinta a la que todos conocemos.

La autopsia practicada el 23 de julio de 1923 arroja los siguientes datos:

  • Una herida en la bóveda craneana, región temporal derecha.
  • Bala que recibió ya muerto en la cabeza
  • Bala expansiva en el corazón
  • Bala expansiva que le destrozó el codo derecho
  • Bala de acero codo izquierdo
  • Bala que le destrozó los pulmones
  • Bala que le perforó los intestinos
  • Y seis balas más que le cortaron la piel o le produjeron heridas de poca importancia

Aquí cabe resaltar que no se menciona ninguna herida en la cara del general Villa  mientras a Trillo la imagen nos revela un hueco profundo en la región de la frente, muy cerca de la ceja izquierda, tal y como  aparece  en dicha mascarilla.

mascarilla Villa

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