EL JARDIN ABRAHAM GONZÁLEZ

 Trasncripción por: Carlos Méndez Villa/ICHICULT

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Con el crecimiento de la ciudad y el transcurso de los años el cementerio anexo a la actual Iglesia catedral resultó insuficiente para sepultar más cadáveres y en el año de 1802 el H. Ayuntamiento acordó que se arreglara y se bardeara un panteón por separado. Para lograr esta finalidad se recaudaron algunos fondos por suscripción popular y se inició la construcción del “Cementerio de San Felipe” a extramuros de la población, con una capacidad inicial para cuarenta sepulturas.

Allí fueron sepultados los restos mortales de los caudillos insurgentes aprehendidos en Acatita de Baján, Coahuila, por el Capitán Ignacio Elizondo y juzgados y fusilados en la Villa de Chihuahua por las autoridades españolas en los meses de mayo de 1811. Fueron éstos los que a continuación se expresan: Ignacio Allende, Juan de Aldama, Mariano Jiménez, Ignacio Camargo, Juan Bautista Carrasco, Francisco Lanzagorta, Luis G. Míreles, Juan Ignacio Ramón, Nicolás Zapata, José santos Villa, Mariano Hidalgo, Pedro León, Manuel Santamaría, Onofre Portunal, Manuel Ignacio Solís, Vicente Valencia, Lic. José María Chico, Trinidad Pérez, Ventura Ramón y José Plácido Morrión. Al año siguiente fue sentenciado, fusilado y sepultado allí mismo el Lic. Ramón Garcés.

No ha sido posible localizar ningún punto de identificación para determinar en dónde se les inhumó, debiendo dejar consignado que los restos de Allende, Aldama y Jiménez fueron exhumados por el Ayuntamiento y enviados a la ciudad de México en agosto de 1823, juntamente con los de Hidalgo, por disposición del Congreso de la Unión. Los restos de los cuatro héroes se encuentran depositados en el subterráneo del Monumento de la Independencia (El Ángel) ubicado en una de las glorietas del Paseo de la Reforma.

En 1820 hubo necesidad de ampliar considerablemente el “Cementerio de San Felipe” y de renovar la prohibición de que se siguieran sepultando cadáveres en el camposanto anexo a la Iglesia Catedral o en el perímetro inmediato a los demás templos. Fue comisionado por el Ayuntamiento para dirigir los trabajos de ampliación el regidor Miguel de la Huerta, poco después le sucedió en este encargo el regidor Mariano Orcasitas, se gastó la suma de $1,410.00 y se otorgó la bendición el 18 de octubre de 1826 por el cura párroco, Dr. Mateo Sánchez Álvarez. Se le llamó popularmente el “Cementerio del Territorio”, a la capilla anexa de “El descanso” y permaneció en servicio durante veinte y tres años. Su superficie total medía cinco mil cuatrocientos treinta y tres varas cuadradas.

En agosto de 1878 el Ayuntamiento de la ciudad, previa autorización del Gobernador del Estado, general Ángel trias (h) adjudicó una parte del terreno que comprendía el antiguo panteón de San Felipe a la Sociedad Mutualista de Obreros de Chihuahua, que tenia de presidente a don Francisco Espinosa y de Secretario a don José Martínez, bajo las condiciones de que debería emplearlo en construir un edificio propio para sus oficinas y para talleres propios para sus artesanos agremiados y de que si lo traspasaba en cualquier tiempo la Sociedad se obligaba a pagar dicho terreno al erario municipal al precio de la tarifa correspondiente a la fecha de la cesión. Esta comprendió mil cuatrocientos treinta varas cuadradas.

Salió del Gobierno local el general Trias (h), le sucedió el general Luis Terrazas y, bajo el pretexto de que la sociedad Mutualista de Obreros” no había cumplido con sus obligaciones pretendió que el Ayuntamiento reivindicara el terreno municipal que le había cedido, a cuya pretensión la Sociedad opuso sus recursos legales. Poco después el Gobierno del Estado mandó abrir la Avenida Independencia en la parte que la cerraba el panteón y el edificio construido por la Sociedad Mutualista y la fracción que quedaba al Municipio por el mismo lado se traspasó a particulares y se construyeron en el mismo terreno el templo protestante de La Trinidad y la Quinta Touché.

Las autoridades municipales de la ciudad se encargaron de terminar la macabra tarea iniciada por la “Sociedad Mutualista de Obreros de Chihuahua” y acabaron de arrasar el panteón de San Felipe, sentando un precedente de incultura y de falta de respeto a los derechos pagados a perpetuidad por los deudos de los muertos sepultados allí. Este precedente sentó escuela y los cementerios locales se siguen arrasando conforme se van llenando.

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Una vez destruido el cementerio de San Felipe, el terreno que quedó sobrante lo dedicó el Ayuntamiento a arrendarlo a las compañías de circo que periódicamente visitaban la ciudad, para que allí instalaran sus carpas. Siendo Jefe Político del Distrito del Distrito Iturbide, don Donaciano Mápula, a fines de 1903 mandó arreglar un segundo jardín en el terreno que había quedado disponible, después de haberse ampliado las calles adyacentes y se le dio el nombre de veinte y cinco de marzo”, en recuerdo de la función de armas libradas en la capital del Estado en 1866, entre fuerzas republicanas que comandaba el general Luis Terrazas y tropas imperialistas jefaturadas por el mayor Juan Ramírez, que dieron por resultado la derrota de éstas y la recuperación de la plaza. La inauguración oficial del nuevo parque tuvo verificativo el día 25 de marzo de 1904.

Coincidió con la inauguración de este jardín la plantación de los primeros sicomoros que se trajeron a la ciudad de Chihuahua para adorno del mismo. Después se llevaron estacas a los demás parques y jardines públicos, en defecto de los antiguos álamos; pero más tarde no le parecieron bien al Presidente Municipal, Ing. Ignacio Salas Porras, y en 1928 mandó talar los que habían sido plantados en las plazas “Constitución” e “Hidalgo”. No pasaron muchos años sin que nueva administración municipal mandara plantar nuevos sicomoros.

Con motivo del traslado de los restos mortales de don Abraham González, Gobernador Constitucional del Estado depuesto y asesinado por las autoridades Huertistas, de Mápula al panteón de la Regla, en marzo de 1914 acordó el Ayuntamiento que presidía el teniente coronel Pedro F. Bracamonte, cambiar el nombre del parque “Veinte y cinco de Marzo”, dándole en su lugar el de “Abraham González”. Con este motivo don Roque Chávez lanzó la iniciativa a través del diario de información “VIDA NUEVA”, para que se levantara un monumento por subscripción popular. Se recibieron numerosos donativos con dicho motivo, habiendo sido el primero de don José Marín, por la cantidad de cien pesos. El día 7 de marzo de 1915 el Gobernador Militar del Estado, general Fidel Ávila, colocó la primera piedra del monumento dedicado a la memoria de don Abraham González, en el punto en donde se cruzan la calle Cuarta y el andador del Paseo Bolívar y encomendó la dirección de la obra al ingeniero Alberto Camargo.

Terminó el régimen villista a fines del mismo año sin que se hubiera llevado a efecto dicho proyecto y tres años más tarde lo tomó a su cargo el “Partido Liberal Chihuahuense”, se inauguró el 7 de marzo de 1919 habiendo presidido la ceremonia el Ing. Melquiades Angulo, Secretario General de Gobierno encargado del Poder Ejecutivo y seis años después se trasladó al centro del jardín “Abraham González”, en donde se encuentra hasta la fecha.

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Fuente: Guía Histórica de la Ciudad de Chihuahua, Francisco R. Almada.

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