Archivo diario: octubre 26, 2015

ASI COBRABA MI GENERAL

Transcripción y fotografías: Carlos Méndez Villa

Archivo Histórico/ICHICULT

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Desde el jueves de cada semana, empezaban a llegar los carros tirados por mulas y cargados de toda clase de mercancías, arribaban de los pueblos circunvecinos, Chihuahua, Meoqui, Aldama, etc., para poner sus “tendidos donde se expendía toda clase de cosas habidas y por haber, tales como maíz, frijol, manteca, chicharrones, mezquitamal, ropa, calzado, joyería, fotografía y otros. El seco arroyo que cruzaba el viejo mineral de Santa Eulalia cobraba un aspecto de feria, mismo que duraba hasta el siguiente lunes en que se volvían a sus lugares de origen; sólo uno de los tendidos era fijo, pues permanecía precisamente donde se juntaban los dos arroyos, o sea “el del panteón” y el principal del pueblo, dicho establecimiento era atendido por Manuel Castillo, un tipo alto, prieto, flaco, vestido con pantalón y saco de mezclilla, cubriéndole su cabeza un huichol amarillento por efectos del sol y de la lluvia. Nadie se daba cuenta que al caer la noche aquel hombre tapaba su mercancía con sus costales y una lona, y que subía una cuadra más hasta llegar a un callejón donde atado a un poste estaba un caballo negro.

Bajó la noche, el frio calaba hasta los huesos; Castillo echó mano a la bolsa trasera de su pantalón y sacó una ánfora y bebió un gran trago de sotol; después chasqueo la lengua y se saboreó, frotándose las manos con fuerza para entrar en calor. De pronto notó que se aproximaban dos caballos al galope, tirado de un carruaje por la calle principal. Se estacionó frente al callejón y descendió un hombre; Castillo saltó al caballo rápido, y a toda carrera se perdió rumbo a San Antonio el Grande.

Antonio Cabello, era un rico comerciante y agente del general Francisco Villa en el mineral de Santa Eulalia; con las remezas de dinero que el general Villa le mandaba y lo que él recaudaba en la compañías y con los comerciantes se destinaban para sostener la Revolución y surtir a las tropas de armas y parque. En el último viaje que Cabello hizo a El Paso Texas en el tren escuchó los comentarios que el general Villa andaba derrotado y que era muy difícil que se volviera a enderezar; por lo que a raíz de dichos comentarios nació en él la idea de desligarse de este movimiento y a la vez quedarse en esa ciudad con el dinero que llevaba; pensándolo y haciéndolo se quedó a vivir en El Paso Texas, pero un día le llegó la noticia de que Tomasita, su esposa se encontraba muy grave, cosa que obligó a Antonio a regresar a Santa Eulalia, llegado que hubo el tren a Chihuahua, con todo sigilo, Antonio contrató un coche tirado por dos caballos para que de prisa se trasladara a su casa; llegando a ella a las doce de la noche.

Los mineros que salían del turno de segunda, y que se dirigían a Santa Eulalia por las diferentes veredas con las lámparas de carburo encendidas, daban a los altos y pelones cerros el aspecto de un bordado de luciérnagas con su centellante luz. Junto a un grupo de estos mineros de repente y sin esperarlo apareció un jinete cuyo negro caballo pasó en fuerza de carrera arrojando un chorro de vapor por la nariz y arrancando chispas de luz a la pétrea vereda con sus herraduras, semejando esté una visión fantasmagórica que ayudó mucho a la imaginación de los mineros a crear un nuevo personaje en sus ya múltiples cuentos o leyendas. El jinete que raudo cruzaba, se perdió en su lejanía rumbo a San Antonio El Grande. El Centinela que se encontraba a la entrada del Pueblo de San Diego de Alcalá, vio por el inmenso llano cubierto por tenue velo de nieve parecía un jinete que a mata caballo se acercaba a él; cuando estuvo cerca le marcó el quien vive, el jinete dio el santo y seña y siguió su carrera; al entrar al pueblo se dirigió a la casa de Juan Ramírez; quien era otro de los enlaces del general Francisco Villa y en cuyo domicilio pasaba largas temporadas mi General; llegado que hubo a la puerta de esta casa, otro centinela le marcó el alto; cuando el jinete se identificó lo hizo pasar y enseguida se notó el movimiento inusitado; por la puerta de caballerizas apareció un grupo de treinta hombres montados, a la cabeza de los mismos el General Francisco Villa.

Al internarse por los profundos cañones de la quebrada Sierra de San Antonio el Grande, aquel grupo que marchaba en fila parecía un conjunto de sombras chinescas perfiladas en las lisas paredes de los acantilados; la marcha se hacía más difícil por la nieve que seguía cayendo; la columna avanzaba interrumpiendo el pesado silencio, al escucharse sólo el estornudo característico de los caballos. Al llegar frente a las minas de Galdeano, el General Villa detuvo la marcha, ordenando al Capitán Castro, que con la mitad de la gente se dirigiera a Santo Domingo y le trajera al gerente de la compañía, quedando ambos de encontrarse al regreso en el mismo lugar; el General Villa al frente de la mitad del grupo llegó a la casa de Antonio Cabello, acercó su caballo y tocó a la puerta; ésta se abrió y, Antonio, impulsado por el destino que ya le había marcado su fin apareció en ella; el General le dijo: “como se tardo compadre”; dos hombres que a pié a tierra se encontraban a los lados de la entrada, le tomaron por los brazos y se inició la marcha, al llegar al Castillo Doble que sostenía el cable de las canastillas frente a la mina Inglaterra, los dos grupos se encontraron; uno de los hombres echó la soga al cuello de Antonio Cabello y otro de ellos a caballo tiró de ella, quedando el cuerpo de Antonio meciéndose como un macabro péndulo; el General dirigiéndose a él le dijo: “Las cuentas están saldadas compadre” y se retiro; el jefe del otro grupo le dijo al gerente del Potosí. “como la vez güero cooperas a la causa,” a lo cual de muy buen grado Mr. Holsth, contestó: “yes, yes”, regresando con él a Santo Domingo y saqueando la tienda de raya, y con el dinero y la mercancía emprendieron la marcha de nuevo a San Diego de Alcalá. La traición estaba cobrada.

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EDUARDO MARTINEZ ESCUDERO JULIO DE 1979
CONGRESO NACIONAL DE HISTORIA DE LA REVOLUCION MEXICANA

Acervo de Sala Chihuahua…

MEMORIAS DEL SR. CORONEL D. JOAQUIN TERRAZAS.

Los hombres de la actual generación que conocimos al héroe de Tres Castillos, Sr. Coronel Don Joaquín Terrazas, y que presenciamos y oímos hablar de los frecuentes trastornos que sufría el pueblo chihuahuense con motivo de las revoluciones y de los constantes ataques de los indios bárbaros, no acostumbramos a ver en -el -a un soldado glorioso y a considerar su nombre como un nombre venerable.
Mañana, la tradición habrá podido salvar ese nombre del olvido, y su figura será la de un héroe, porque la figura de los hombres como él se destacan mejor al través de la distancia y del tiempo, como las imágenes del espejismo; pero esa tradición llegará á muy pocos oídos y esto no es justo que suceda.
Los niños de hoy, los niños de mañana, los hombres pacíficos dedicados al trabajo que ha de transformar y defender a nuestra Patria, haciéndola próspera, deben saber a quienes deben la paz, quienes hicieron posible el progreso.
Chihuahua, aislado del centro del país durante tantos años, con tantas dificultades para comunicarse con el resto de la Federación, sufriendo el flagelo constante de una raza salvaje que impedía el progreso, y recibiendo perjuicios más bien que beneficios con su dependencia del Gobierno Federal, ha dado mayores pruebas de patriotismo, ha hecho mayores esfuerzos por salvar á la Unión, que otros muchos Estados Centrales, en que no había eses dificultades para recibir los beneficios del Centro ni esas circunstancias para sufrir más reveses.

Transcripción de María Guadalupe Ibarvo González.
FUENTE:
ICHICULT / Área de Archivos y Colecciones Especiales / Acervo General.

Signatura Topográfica:
No. DE ADQ. 40065.
TERRAZAS, JOAQUIN
MEMORIAS DEL SR. CORONEL D. JOAQUIN TERRAZAS.

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ALBUM DEL CORAZON.

Ser poeta, según afirma un escritor de fama, es sentir hondo, pensar alto y hablar claro, y cuan pocos de los que el vulgo llama poetas, han cumplido con estas raras condiciones.
En materia de arte, muchas son las escuelas, muchas las exigencias de los críticos, muchas las reglas que imponen los maestros, y, sin embargo, lo esencial en el artista no lo dan los libros, ni lo pueden repartir en las cátedras, ni se sabe en qué estriba el secreto de posesión en el individuo: la inspiración inmortal y sublime.
Aquel a quien no conmueve la hermosura, ni lo cautive el sentimiento, ni lo seduzca la más franca expresión de la forma, no será un artista.
La belleza, decía San Agustín, es el esplendor del orden y confirma esta definición la perfecta armonía que resplandece en todo lo bello.

Transcripción de Luz Esperanza González Barrera.
FUENTE:
ICHICULT / Área de Archivos y Colecciones Especiales / Acervo General.

Signatura topográfica:
No. DE Adq. 41030.
PLAZA, ANTONIO
ALBUM DEL CORAZON

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LOS COLORADOS.

La Historia. Dice la real Academia de la Lengua Española; es la narración y exposición verdadera de los acontecimientos pasados, en una relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos. Esto es precisamente el propósito que me motiva para tratar de relatar con humildad y espíritu de justicia, una etapa decisiva del pasado no muy lejano en la vida de mi Patria chica, Chihuahua y de mi Patria Grande, México.
Sin faltarle al respeto a la cómoda repetición de nuestra Historia Oficial, Quiero saldar una deuda moral que desde niño, y sin saber el porqué contraje a título personal.
El tema de la Revolución era el pan nuestro de cada día tanto en mi hogar como en los demás de mi numerosa familia. Se hablaba siempre con emoción y con un viril orgullo lleno de lealtad, de algo que llamaban «los colorados». Sin embargo yo no los encontraba en mis libros escolares; los mapas, las calles llevaban nombres como Madero, Carranza, Zapata, Obregón, Villa. Pero de los colorados…….¡nada!
Yo sabía que existieron, que pelearon, que murieron; fueron una generación de chihuahuenses que aún antes de 1910 se levantaron en armas y se hicieron indispensables a la hora de derrocar al dictador y así iniciar una nueva etapa en la vida del País. Han pasado ya más de ochenta años, y aún no se les hace justicia a aquellos hombres, a esos mexicanos que dieron sus vidas con lealtad y patriotismo, y que nunca tuvieron oportunidad de contar su historia.
Vamos a sumergirnos en el pasado para tratar de encontrar; ¡el cómo, dónde, cuándo, y sobretodo el porqué!
Se rebelaron contra Díaz, luego contra Madero y por último contra Carranza, tuvieron enemigos formidables, como a la prensa y al gobierno de Estados Unidos, a Victoriano Huerta con su poderoso Ejercito Federal y al más feroz de todos, el que alguna vez fue su camarada de armas y después acérrimo enemigo, en una lucha verdaderamente fraticida, Francisco Villa.
Sígueme querido lector; pon un pie en el estribo y súbete al caballo …… o al tren.
«Honor a quien Honor merece»

Transcripción de Graciela Irene González Barrera.
FUENTE:
ICHICULT / Área de Archivos y Colecciones Especiales / Acervo General.

Signatura Topográfica:
AUTOR: ARTURO QUEVEDO RIVERO.
LOS COLORADOS.

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