EL PERIODISMO EN EL ESTADO

Transcripción: Carlos Méndez Villa/Archivo Histórico/ICHICULT

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El tiempo limitadísimo con que contamos para escribir estas líneas, nos impiden muy a nuestro pesar hacer un estudio amplio y profundo del progreso constante de nuestro Estado, desde la época de la emancipación nacional.

Nos limitaremos por tanto a bosquejar sucintamente y a grandes rasgos, los episodios más notables y los nombres más gloriosos de los ilustres chihuahuenses desaparecidos, á cuyos esfuerzos Chihuahua es deudora de su prosperidad actual. Parece imposible que nuestro Estado, tan abundante en recursos y tan rico en la actualidad, haya permanecido por largas décadas desamparado, y sin más ayuda que la que por su solo esfuerzo se pudo procurar, antes y mucho tiempo después de haberse proclamado la independencia.

El número incalculable de indios que pulularon en nuestro territorio motivó la escasa colonización de su suelo, pues apenas unas cuantas personas resueltas y valerosas se atrevían a poblar haciendas o ranchos, a sabiendas de que ellas mismas tendrían que defenderse de las depredaciones de los salvajes. De aquí que tantos y tan buenos tiradores se encontrasen en nuestro territorio, tiradores cuya fama ha pasado las lindes de la República, hechos célebres después, cuando ocurrió la famosísima campaña de Tomóchic.

Muchos y muy valerosos hijos perdió el Estado en su incansable lucha con los hombres del desierto; y ya la historia completa del terruño, la formación de la cual ha sido encomendada a expertas y eruditas inteligencias, consignará los nombres de los que más se hayan distinguido; tocándonos a nosotros solamente, escribir el del batallador más conspicuo de los modernos tiempos, el del meritísimo Coronel D. Joaquín Terrazas, a cuya memoria hoy se consagra un monumento.

Durante el difícil período de la invasión Americana, Chihuahua cumplió con su deber, y la amarga derrota de la acción de El Sacramento, quedó perdonada por el brillante sitio que sostuvo la plaza de Rosales el 16 de Marzo de 1848.

Los nombres del General Ángel Trías y de Esteban Coronado serán recordados por esto eternamente, así como de los valientes Mariano Maceyra, Bruno Arriada, Pedro Horcasitas, Felipe López, Jacinto Alvillar, Cayetano Justiniani, José Merino, y otros más que en aquella época salieron a la defensa de la patria.

También durante este período de aflicción, Chihuahua no recibió del Gobierno del Centro más que esperanzas de ayuda, promesas que en virtud de las difíciles circunstancias del gobierno jamás llegaron a cumplirse. Pero Chihuahua no se quejó por eso; y solo cuando quiso echársele en cara su falta de celo para contener al invasor, tuvo justificadamente que repeler con orgullo calumnia semejante. Porque el pueblo de Chihuahua dio siempre muestras de patriota, como lo demostró ora en el campo de batalla, ora en el seno de las cámaras, protestando “contra todo tratado de paz que se firme con los Estados Unidos”, en caso de que hubiere de cedérseles territorio chihuahuense. Esta protesta fue firmada por los diputados Juan N. Urquidi, José del Rayo Sánchez Álvarez, Roque Jacinto Morón, Esteban Benítez, Laureano Castañeda, Berardo Revilla, Manuel Armendáriz y Buenaventura Anchondo.

La literatura popular, que vale muchísimo cuando de asuntos patrios suele ocuparse, popularizó entonces algunos dísticos pindáricos, como el siguiente: “sucumbirá Chihuahua cual Numancia, Antes que el texano a la arrogancia.” Las guerras de Reforma y del Segundo Imperio, encontraron también a los hijos de Chihuahua dispuestos a afiliarse como de costumbre, a la causa del progreso y de la libertad. Descollaron entonces, primeramente, el hoy anciano y venerable General D. Luis Terrazas; y a su lado, ya luchando bajo sus órdenes, ya en esfera separada, pero gravitando siempre hacia él, como jefe tácitamente reconocido, muchos hombres cuyo recuerdo es hoy altamente venerado. Así es que con los Ojinaga y los Coronado y los Méndez, hoy transformados por el beso de la gloria, surgió una pléyade que, como los Casavantes, los Orozco y los Amaya de Guerrero, los Uranga y los Sáenz Aguilar, de la Villa de Rosales, los Merino y los Muñoz y los Pacheco y los Ochoa, y mil más que sería largo enumerar, expusieron mil veces su vida y derramaron su sangre en aras de la libertad.

En el periodismo y en la vida política, no podemos dejar de mencionar los nombres de D. José Eligio Muñoz, licenciado y el de D. Pedro Ignacio Irigoyen chihuahuenses ilustres que merecieron ocupar un sitial en el Gran Congreso de los Constituyentes. ¿Quién no recuerda todavía las sátiras mordaces del primero, ó los nombres de los periódicos que dio a la luz, hechos célebres por el ingenuo de ese hombre que bien pudiera compararse y colocarse al lado de D. Francisco de Quevedo? La obra de este eminente chihuahuense bien merece en verdad sacarse a la luz meridiana para que de todos sea admirada; pero no se hace, quizá por no ser tiempo todavía, pues pudieran herirse las susceptibilidades de más de una persona, descendientes de aquellos a quienes D. José Eligio fustigó con gracia suma. Fuera de la capital de la República, la Prensa a gozado en nuestro Estado de mayores libertades que en ningún otro. Existen todavía viejos paladines de aquellos remotos tiempos de revuelta que, como D. Federico Allende, por ejemplo, no podrán menos que concedernos la razón y la justicia de nuestro aserto. Mártir de nuestro tiempo y abogado insigne, fue el Lic. Pablo Ochoa, cuya muerte causó luto general en el Estado.

En la Revista Chihuahuense, editada por el Sr. D. José María Ponce de León, se pueden encontrar los nombres de periódicos que en diversas épocas han visto la luz pública en esta ciudad, y en ellos se encontrarán las producciones de los que mencionados, así como las de D. Víctor S. de la Garza y Palacios, escritor y poeta, las de D. Juan B. Escudero, de D. José María Jaurrieta, de Francisco Guerrero y Porres, de D. Manuel G. Vidal y de otros más ya en los últimos tiempos pueden ser citados la Revista de Chihuahua, El Siglo XX, El Cronista, La Lira Chihuahuense y otros, en los que se Hallarán las producciones del Malogrado poeta Guadalupe Artalejo del Avellano quien también gustaba de firmar con el pseudónimo de “El Marqués de Pedernales.”
En la actualidad existen varios periódicos, como El Norte, El Correo, El Padre Padilla, El Chihuahuense, El Universo, El Grito del Pueblo, que se publican en esta ciudad, sin contar con algunas otras publicaciones que son ajenas a la política, como la Revista Chihuahuense, El Magisterio Chihuahuense y La Revista Chihuahuense, El Magisterio Chihuahuense y La Revista Escolar. En Parral, ven la luz pública El Hijo de Parral y la Nueva Era; y en varias otras ciudades suele aparecer alguna efímera publicación.

En el campo de la ciencia, Chihuahua ha tenido hijos que se distinguieron mucho, como los Ings. Jesús Terrazas, y Guadalupe Rocha, quienes merecieron el honor de un primer premio especial concedido por la Escuela de Ingenieros de México, honor alcanzado de nuevo en estos últimos tiempos por el actual Director de Correos, Ing. Norberto Domínguez, y por el estudiante papigóchic D. Fortunato Dozal.

En medicina tuvo envidiable renombre el Dr. D. Jesús Muñoz; y no hace muchos años que bajó a la tumba el Sr. Luis G., de igual apellido, dejando en el corazón de sus numerosos amigos, un germen de simpatía y cariño emanado de su alma generosa y de su carácter indómito. El Dr. J. Tamborrel, que por muchos años ocupó un escaño en al Cámara de Diputados, fue un hombre de conocimientos profundísimos, no solo en la ciencia médica, sino en general en todos los ramos del saber humano. Era además un gran filántropo, y su muerte fue llorada de verdad, especialmente por la gente desvalida, para quienes fue siempre más que un amigo, un servidor. Casó aquí con Dña. Crucita Siqueiros, y sus hijos principalmente el Ing. Carlos Tamborrel, son dignos de tan grande y noble padre. El clero católico de Chihuahua se ha distinguido siempre por su moralidad y por sus ideas liberales en cuanto no afectan a su dogma. Todavía se recuerdan con admiración los eminentes dotes oratorias que caracterizaron al Sr. Cura D. José de la Cruz Corral, rector de que fue por varios años del Instituto Científico del Estado; y tampoco se han olvidado la ingénita bondad y las relevantes cualidades de los señores Presbíteros D. Manuel y D. Luis Terrazas Córdova.

En otro lugar publicamos algunos datos sobre la administración eclesiástica actual, a cuyo frente se encuentra el Ilmo. Sr. Obispo D. Nicolás Pérez Gavilán. Entre los vivos que dan honra al Estado, sin contar al Sr. Gral. D. Luis Terrazas, “página viviente de nuestra historia,” nos enorgullecemos con citar al Dr. Porfirio Parra, sabio eminente cuyo nombre es universal, y citaremos también con respeto, el nombre del Sr. D. Enrique C. Creel, actual Secretario de Relaciones Exteriores, y persona a quien inconcusamente debe en gran parte nuestro Estado, su brillante posición industrial, económica y financiera.

X. Y. Z.

Fuente:

Álbum del Centenario Chihuahua 1910

2 Respuestas a “

  1. Que tal, fde mi total agrado la publicación, aunque se hace mención a Parral me gustaría que hablaran un poco mas de los inicios del periodismo en Parral, El Correo de Parral, El Hijo del Parral y La Nueva Era.
    Felicidades!!!

  2. Martin Jorge Arriada

    Agradezco a los Hermanos mexicanos el recuerdo de mi antepasado D,Bruno Arriada . quien con errores o aciertos siempre trato de ser fiel a la tierra que lo vio nacer

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