QUIERO DECIR LA VERDAD
SOBRE MI GENERAL

FRANCISCO VILLA

Por: El Capitán José María Chávez López

Transcripción: Carlos Méndez Villa/Archivo Histórico ICHICULT

CMLJWC0268

Veterano de la revolución, con domicilio en Saucillo Chihuahua.
He tenido conocimiento de que en los congresos que los historiadores celebran cada año, en el mes de julio, y en los que hablan solamente sobre la Revolución Mexicana, dicen muchas falsedades, sobre mi General Francisco Villa.
Ahora que hay oportunidad de hacerlo, envío este trabajo, con la suplica de que sea leído, durante los trabajos, pues es necesario que en este tipo de jornadas, se investigue lo suficiente para que se aclaren muchos puntos obscuros de nuestro movimiento que hicimos tantos hombres de la sierra de Chihuahua en el año de 1910.
No voy personalmente porque el Sr. Alfonso Escárcega sabe perfectamente bien, que ya mis piernas no me dejan andar traficando. Voy a cumplir noventa años y mi salud está por la calle de la amargura. Además son muchos los gastos que origina ir a Chihuahua y yo, un pobre veterano, me las veo negras para poder vivir, pues me dedico al pequeño comercio, pero tan pequeño que casi no se ve.
Pues bien, voy a decirles como era realmente mi General Villa: tenía una personalidad muy definida. Francamente no había otro, en toda la Revolución. Yo conocí a docenas y docenas de generales, pero ninguno le llegaba a los talones.
Cuando daba una orden, lo obedecíamos ciegamente pues nadie se atrevía a replicarle. La mayor parte de las veces tenía razón en los combates; mejor dicho, siempre. Si decía: vamos a atacar por acá o por allá, lo hacía con tal conocimiento de causa, que parecía que había estudiado en libros la estrategia de sus batallas.
Tenía mal carácter. Se dice que era una tempestad. Claro que lo era cuando se enojaba. Me acuerdo que en alguna ocasión me dijo mi General Ángeles: “Mira, muchacho, ten cuidado con mi General Villa. No le lleves la contraria, porque estás perdido déjalo que se repose y cambia. Pero eso sí, si alguien lo ha engañado o traicionado, que se dé por muerto.
“Mi General Villa, era muy generoso con la gente pobre, nos ayudo a más no poder. Eso si le quitaba a los ricos. Pero que se pregunten sus enemigos: ¿Dé dónde iba a coger dinero, sino de los que lo tenían, para socorrer a los hambrientos?
Era mi General un hombre humilde. A pesar de que llegó a ser la figura mayor de la Política en algunas épocas, vestía con sencillez y jamás presumió de que las podía.
Mi General, era un hombre sin vicios, yo nunca lo vi borracho, cosa que sucedía constantemente con otros generales y no digo generales, sino toda la tropa sin tomar en cuenta el cargo que tenía.
Se dice que mi General Villa, era un asesino. Es una mentira muy socorrida que la han desparramado sus enemigos, porque todavía ahora mismo los tiene y muy fuertes. Villa mataba claro, cuando era necesario, o porque no decirlo, cuando se le iba la mano. Pero mataba más gente, los otros generales. O cuando menos por igual. Yo vi casos del General Chao, del General Maclovio Herrera iba a decir que el General Obregón, pero ese si mataba, y ya ven ustedes, con qué facilidad se han olvidado sus fechorías.
Mi General no era como muchos historiadores dicen que muy grandote, que chaparro, que tenia ojos muy claros, que andaba balanceándose. Esta es la verdad.
Era de una estatura más alta que mediana, de complexión fuerte y robusta; de color rojizo requemado pelo ensortijado, como si lo tuviera muy chino, la frente era muy ancha, muy despejadota; las cejas las tenia tupidísimas y los ojos, ah, los ojos eran pequeños sí, pero de mirada terrible, fulminante, como queriendo saberlo todo y tratando de meterse en el fondo de las cosas; la nariz no era muy grande y la tenia ligeramente afilada. Los maxilares eran notables, por lo fuerte que eran. Tenía el cuello corto. Repito que apenas se paraba delante de su gente y parecía que les inyectaba valor. Todos lo queríamos mucho y sobré todo lo respetábamos.
Tengo la idea de que fue siempre un hombre que no era rico. Lo que dejó al morir lo testifica.
Esta es la verdad que quiero que sepan los historiadores para que le cuelguen tanto milagrito a mi General.
Habló porque tengo los pelos en la mano. Durante cerca de seis años anduve con él, lo traté y oí muchas cosas de su persona. Estuvo en las tremendas acciones de Zacatecas, y en desastre del Bajío. ¿Quieren más?
Ya me cansé de dictar a mi nieto. Así que perdonen y es todo ahora.

Fuente:
SOCIEDAD CHIHUAHUENSE DE ESTUDIOS HISTORICOS
XIII CONGRESO NACIONAL DE HISTORIA
DE LA REVOLUCION MEXICANA

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