LA HUELGA DE PINOS ALTOS
CHIHUAHUA

Por: Carlos Méndez Villa

Archivos y Colecciones Especiales/ICHICULT

Tuvo lugar en la Sierra de Chihuahua, el día 21 de enero de 1883, organizada por un grupo de mineros norteños; siendo un movimiento obrero muy significativo, porque se anticipo tres años a la masacre que hicieron las empresas demandadas contra los mártires del primero de mayo de 1886, en la Ciudad de Chicago Illinois. E.E.U.U. de A. Quebrantada la Ley Trías que prohibía a los empresarios pagar sueldos y salarios con tarjetas, vales o mercancías.
Las causas que motivaron este movimiento de huelga, al que en aquella época se le dio el calificativo de motín, fueron el disgusto que causó a los obreros el cambio de sistema de raya de semanal que era a quincenal y el establecimiento de los pagos mitad en dinero y mitad en mercancías de la tienda de raya de la misma compañía, en lugar de pagar todo con efectivo como se venía haciendo con anterioridad. Por último, el descontento de los trabajadores en contra de dos empleados principales que eran verdaderos capataces.
La huelga estalló el domingo 21 de enero de 1883; pero desde la tarde anterior se notó gran efervescencia entre los trabajadores y la gente del pueblo, al ejecutarse la raya con las modificaciones expresadas. El 20 por la noche se verificó un baile en un salón situado en los altos de la tienda de raya el que se prolongó hasta la mañana del día siguiente, horas en que principiaba el desorden de los obreros que exigían justicia.
Los organizadores del baile habían puesto guardias armados en las puertas de entrada, con la consigna de impedir que penetraran elementos obreros. Tuvo lugar una disputa entre éstos y los guardianes y, al pretender entrar algunos trabajadores, se mataron simultáneamente al dispararse sus armas un guardia llamado Manuel Anchondo y un obrero de nombre Jesús Montiel.
A las ocho de la mañana del día 21 se notaba gran alboroto entre las partes en pugna esto es, los obreros inconformes y los empleados adictos a la Compañía. Viendo que el desorden aumentaba, el Juez Local Señor José Miguel Robredo armó doce hombres para contener a los obreros amotinados y tratar de someterlos, pero a penas salieron a la calle fueron desarmados por éstos.
Con estas armas y otras que poseían los obreros principiaron a tirotearse con los empleados y defensores de la Compañía minera, fuego que ya nutrido o aislado se prolongo como dos horas. Los trabajadores lograron posesionarse de la tienda de raya después de haber roto las puertas; pero no tomaron nada, ni destruyeron lo que allí había.
Buscaron con empeño a los capataces a quienes odiaban y cuyas vejaciones y malos tratos habían contribuido a desbordar el descontento, sin que los hubieran localizado. Contándose entre los primeros Esteban Herrera y entre los segundos Don Celso Revilla.
A las doce del día habían cesado completamente los disparos, pero el desorden seguía y la autoridad local había desaparecido. El jefe de la negociación, Mr. John Buchan Hepbun, salió a uno de los balcones de la planta alta del edificio conocido por “El Hotel”, en donde se encontraban reconcentrados los empleados adictos a la empresa, nacionales y extranjeros, con objeto de hablar a los obreros y buscar la manera de calmar los ánimos excitados. En esos momentos sonó un disparo de entre la multitud y Mr. Buchan cayó herido de un balazo en la cabeza, falleciendo horas después. La situación quedo en manos de los obreros, sin que hubieran ejercido actos de violencia.
En las primeras horas del día 23 llegó al Mineral de Pinos Altos el Presidente Municipal de Ocampo, Don Carlos Conant, con una sección de hombres armados, a sofocar el movimiento. Los obreros no opusieron ninguna resistencia a la empresa para que aceptase sus demandas en materia de trabajo. Conant declaró aquel Mineral en estado de sitio proclamando la ley marcial; ordenó que todos los obreros entregaran sus armas y procedió a instalar un Consejo de Guerra sumario para juzgar a los huelguistas. Este se integró por él como presidente, el Juez de Paz Miguel Gaytán en defecto del anterior y Miguel Chávez, empleado de la Compañía Minera. Ese mismo día fueron sentenciados a muerte y fusilados en el Barrio de las Lajas los jefes de aquel movimiento de huelga, llamados Blas Venegas, Cruz Baca, Ramón Mena, Juan Valenzuela y Francisco Campos, bajo los cargos de asesinato, lesiones, sedición, daño en propiedad ajena y conato de incendio.

Poco después fueron sentenciados a igual pena otras doce personas, pero no se les fusiló porque, cuando se encontraban en capilla, arribó a Pinos Altos Francisco Armenta con una sección armada procedente de Uruáchic y se opuso a las resoluciones del consejo de guerra. Más tarde llegó el jefe político del cantón de Rayón, Ramón Campos, quien apoyó la conducta de Armenta, y los doce encapillados se salvaron de morir bajo el fuego del pelotón de ejecución. Sin embargo, en su informe al Gobierno del Estado Campos se hizo solidario de los actos realizados por Conant.
Una vez serenada la situación con la presencia del Jefe Político y hecha la consignación de los acontecimientos al juzgado 2do. de Primera Instancia, la empresa reanudó sus trabajos, sin que los obreros hubieran obtenido la satisfacción de sus demandas y tuvieron que volver a sus ocupaciones ordinarias en la forma en que se encontraban antes del movimiento de huelga, mientras sesenta de sus compañeros quedaron detenidos y consignados a la autoridad judicial.
El Gobierno del Estado aprobó los actos ejecutados por Conant en Pinos Altos, considerando un acto de justicia los fusilamientos acordados por el Consejo de Guerra y previa la posibilidad de que el Gobierno de Su Majestad Británica hiciera reclamaciones al nuestro por la muerte de Mr. Buchan Hepbun, de quien se dijo entonces que estaba emparentado con la Reina Victoria. También el Periódico Oficial se encargó de hacer la apología de los actos de Conant y los suyos.
Muy pocos días después de de estos acontecimientos llegó a Pinos Altos un destacamento del 11° Batallón de Infantería bajo el mando de un Oficial, y permaneció allí varias semanas, hasta que se consideraron serenados los ánimos. Cuando esta fracción regresó a la Ciudad de Chihuahua, en donde tenía su matriz el expresado cuerpo, se trajeron a todos los prisioneros y estuvieron trabajando forzados en la construcción del Palacio de Gobierno del Estado. Algunos lograron fugarse, otros obtuvieron su libertad bajo fianza y el proceso tardó más de seis años para fallarse.
Con la intervención anteriormente descrita de las autoridades inferiores y el apoyo del Gobierno del Estado, fue seguro el fracaso de las pretensiones de los huelguistas.
Refieren personas de aquella región del Estado que Mr. Buchan Hepbun, pertenecía a una aristocrática familia inglesa, y que habiéndose enamorado de una corista, la siguió por Francia y España dilapidando una cantidad regular de libras esterlinas. Su familia, en castigo de este desvío, lo mandó al Mineral de Pinos Altos a trabajar en la negociación minera que era propiedad de una Compañía Británica de la que su hermano Archibaldo era principal accionista.
Mr. Buchan Hepbun tenia tan arraigada la tradición y las costumbres rancias de la aristocracia de su país, que no permitía que le gente de clase humilde del pueblo le dirigiera la palabra directamente por razón de negocios. Debía hacerlo por conducto de su secretario privado o de alguno de los empleados inmediatos, porque no le era dable hablar con plebeyos. No es remoto que esta conducta altanera haya contribuido a fomentar el descontento entre los obreros de Pinos Altos.
El Periódico Oficial en su edición del 10 de marzo de 1883 menciona lo siguiente: Inculpaciones Gratuitas.- en el periódico “El Progresista” que se publica en Paso del Norte con fecha del 2 de marzo del presente, refiriéndose al “Correo del Lunes” semanario de la Capital de la República: impugna con verdad las calumnias que el expresado colega del lunes asienta, con el encabezado de “Malos síntomas”. Para que el Estado juzgue de los conceptos ofensivos notoriamente falsos de que es blanco, sin la menor razón, el personal del Ejecutivo, se copian en seguida las mentiras que en el expresado semanario de México se han publicado, y la contestación del Progresista.
MALOS SINTOMAS.- Con motivo de la protección que el gobierno de Chihuahua imparte á los yankees, se notan síntomas de descontento en algunos pueblos del Estado pues muchos mexicanos han sido despojados de las minas que tenían alquiladas, simplemente porque el Gobernador desea captarse las simpatías de los primos. “Con ese motivo ha habido multitud de riñas entre mexicanos y yankees, riñas que han tenido funestos resultados, pues de una y otra parte se registran desgracias. “Marchamos a la anexión a pasos agigantados”.
El gobierno responde lo siguiente: “El colega carece absolutamente de razón al juzgar de esta manera al Gobierno de Chihuahua. Quizá los gobiernos fronterizos sean los que menos se presten a contemplaciones con nuestros vecinos precisamente por que estando en más directo contacto con ellos, pueden apreciar mejor sus tendencias. El Gobierno de Chihuahua no ha despojado ni permitido que se despoje a nadie de su propiedad minera, mucho menos a favor de norteamericanos. Si últimamente hubo un disturbio en Pinos Altos, ni éste tuvo lugar por propiedad minera ú otra, ni se puede hacer responsable á ningún gobierno de que haya gente perversa entre sus gobernados. “esperamos que el colega no se seguirá haciendo el eco de los malos informes que recibe, y que antes de emitir su juicio, pese con entera imparcialidad y justicia lo que se le diga, quizá por personas no afectas al Gobierno,”
Los mencionados Blas Venegas, Cruz Baca, Ramón Mena, Juan Valenzuela y Francisco Campos fueron las primeras victimas del movimiento obrero en nuestra patria, dignos de que se perpetué su memoria no sólo porque cayeron en primer lugar, sino porque antecedieron tres años a los huelguistas de Chicago.

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Pinos Altos 1

Fuentes:
Benjamín Herrera Vargas (ah Chihuahua Cuna y Chispa de la Revolución Mexicana)
Francisco R. Almada,  Las Víctimas de Pinos Altos (boletín de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos #7. Vol. VI )

Periódico Oficial Chihuahua 10 de marzo de 1883
Documentos Originales Compañía Minera de Pinos Altos posteriores a la citada Huelga
Archivos Históricos ICHICULT

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