LOS CABALLOS

DEL GENERAL VILLA

Transcipción: Carlos Méndez Villa

Archivo Histórico/ ICHICULT

  Narrativas1[1]

Es de sobra conocida la habilidad que tenía el General Francisco Villa para montar a caballo, habilidad que desarrolló desde sus mocedades hasta llegar a ser considerado como un excelente jinete. Gran parte de su vida la mayoría de sus campañas militares durante la Revolución  las pasó montado en briosos caballos, por cuyo motivo y con justificada razón el pueblo le puso el sobrenombre de “Centauro del Norte”, que perdura hasta nuestros días  al grado que no se concibe al General Villa si no es montado en un brioso corcel.     

                                                                                                                                          En la época revolucionaria cuando las fuerzas de su mando dominaban la mayor parte de la república, el General Villa estableció en la ciudad de Chihuahua su cuartel general en la avenida Juárez en una bonita finca llamada “Quinta Luján”. El cuartel de los “Dorados” se encontraba situado sobre la actual avenida Colón, a la altura de la avenida niños héroes, y ahí tenía el General Villa unos diez caballos de campaña, los que recibían toda clase de atenciones. Todos eran caballos de estima, de buena alzada y mejor estampa, fuertes y hechos para las duras faenas de las campañas de guerra. Al General Villa, aparte de la necesidad de traer siempre un buen caballo, le gustaban mucho estos animales y le agradaba sobre manera andar bien montado.                             

De todos esos caballos sentía predilección por algunos entre los que recuerdo a los llamados “El Indio”, “El Resorte”, “El Chato” y la conocida Yegua llamada la “Siete Leguas”. Recuerdo también con mucho cariño una hermosa y finísima yegua que le obsequió un amigo al General Villa. Esta yegua no era de campaña y su dueño no había querido lastimarla con el fierro, razón por la que le había incrustado un centenario de oro debajo de la piel del cuello. Esa yegua llamada “La Gacela” la tenía en una cuadra en la Quina Luján y me hizo el favor de regalármela cuando era yo un muchacho de quince años.                                                                                                                                  De los caballos que he mencionado, el que fue realmente su favorito, al que quiso mas de todos porque sobresalía en cualidades, en alzada, inteligencia, y estampa, era un garañón colorado oscuro llamado “El Chato” que es al que me referiré especialmente.   

A principios de la Revolución, en 1910 fue tomada en combate la plaza de San buenaventura por los Generales José de la Luz Blanco y José Flores Alatorre formando parte de sus tropas el Coronel Luís García quien se dio cuenta que el señor Vega, vecino de esa población poseía un magnífico caballo y de inmediato se lo recogió para su uso personal. Ese caballo estaba entero, era de muy buenas proporciones, buena alzada, muy fuerte y de excelente estampa. Procedía de la hacienda de los Ojitos, cerca de Janos, que fue donde lo adquirió el señor Vega desde que era un potrillo y él lo convirtió en un buen caballo de campaña. Después del combate de Casas Grandes, en el cual fue derrotado, el señor Madero reconcentró sus tropas en la hacienda de Bustillos para recuperarse y reorganizarse. El Ejército Revolucionario  del señor Madero recibió el nombre de Ejército Libertador y ya existían dentro de él, dos facciones:       

 Los Maderistas que utilizaban como distintivo un listón tricolor, y los Magonistas que utilizaban como distintivo un listón rojo, notándose ya cierto antagonismo entre los dos grupos. El Señor Madero, dándose cuenta de esta situación y viendo que aun no triunfaba la Revolución y ya había divergencias de partidos con diferente ideología, llamó al entonces Coronel Villa y le preguntó lo siguiente: “Quiero que me digas si estás dispuesto a desarmarme a los Generales José Inés Salazar, Antonio Rojas y Lázaro Alanís así como al Coronel Luís García”. Habiéndole contestado el Coronel Villa que si, desarmó  de inmediato a los militares mencionados sin que hicieran resistencia, dirigiéndose de inmediato a San Andrés en donde desarmó también al Coronel García le recogió el hermoso caballo y lo conservó para su uso personal. A  partir de entonces fue su caballo predilecto bautizándolo con el nombre de “El Chato” y se encariño mucho con él. En una ocasión, en uno de los combates que tuvo en contra del General Orozco, el caballo se perdió durante la batalla y fue a dar a manos de ese General amigo suyo, quien desde luego lo conservó para su uso personal, hasta que en un combate que tuvo en contra del Coronel Simón Reyes, este lo recobró después de derrotar al General Orozco, telegrafiándole al General Villa desde parras, Coahuila, comunicándole que tenía en su poder al caballo y pidiéndole instrucciones. “El Chato” fue enviado de regreso a Chihuahua, a donde llego en muy malas condiciones. Después de que se repuso el animal, el General Villa como una muestra de cariño y aprecio para el General Felipe Ángeles, se lo obsequió. El General Ángeles lo utilizó, teniéndole mucha estimación, conservándolo en su poder hasta que se disolvió la División del Norte y se fue a los Estados Unidos, dejándole al General Villa el caballo en Ciudad Juárez. Este ordenó que “El Chato” fuera llevado a los Estados Unidos, al rancho que tenía un amigo suyo George Holmes para que ahí lo guardara. El rancho estaba en un pequeño pueblo llamado Belén, Texas y El Chato nunca volvió a México pues ahí termino sus días.  

etapa maderista villa

La Siete Leguas, que se hizo  muy famosa debido a la letra de un corrido mexicano muy conocido, con la salvedad que no era caballo, sino yegua, era un animal colorado oscuro, muy fino, fuerte y de bonita estampa. Tenía un paso largo y asentado que le permitía al General Villa hacer largas jornadas sin cansarse demasiado.

La Siete Leguas acompaño al General Villa durante gran parte de su vida de guerrillero, y al retirarse en Sabinas, Coah., a la vida privada, como una muestra de afecto se la envío a México por ferrocarril, al Señor Adolfo de la Huerta, entonces Presidente de la República quien la conservó un tiempo.- No siendo afecto a los caballos, en una ocasión que fue a visitarlo el General Lázaro Cárdenas, el Señor de la Huerta se la obsequió, yendo a parar de esta manera a una Hacienda del Estado de Sonora en donde vivió años, terminando ahí sus días.        

Al retirarse a vivir a la hacienda de Canutillo, Durango, el General Villa se llevó a los caballos más Fuertes que tenía, entre ellos “El Indio”,“El Chilicote” y “El Resorte”.

Como  una cosa curiosa, también se llevó con él a Canutillo un mulo tordillo de gran alzada, muy fornido y bonito que le quitó en un combate a un coronel Carrancista apellidado Rojas. Este mulo había entrado a México con la expedición punitiva comandada por el General Pershing. De alguna forma ese macho se había quedado en México y el General Villa lo utilizó mucho en campaña, habiéndole sido de gran utilidad. En Canutillo también lo usaba seguido, especialmente enganchándolo a un pequeño carruaje que utilizaba para ir a bañarse al río. Como una humorada, el General Villa, siendo el mulo de origen americano y habiendo entrado a México con la expedición punitiva, lo bautizo con el nombre de “El Wilson”.                          

Para terminar, mencionaré que hasta estos detalles de la vida del General Villa interesan en todas partes. En cierta ocasión vino a Chihuahua un periodista americano enviado por el Presidente Truman a informarse sobre cosas de la Revolución Mexicana y Doña Luz Corral de Villa me lo envió. Este periodista le platicó al Señor Truman que habíamos sido compañeros en la Universidad de Baylor, aunque no nos conocíamos y que yo sabía la historia de la Siete Leguas. El Señor Truman me escribió una carta muy atenta. Pidiéndome una fotografía del General Villa montado en la yegua y se envié con mucho gusto.

Esta es la síntesis, la historia de los caballos que utilizó durante la Revolución el General Villa y del mulo

 

FRANCISCO GIL PIÑON.

CHIHUAHUA CHIH., NOVIEMBRE DE 1976

Anuncios

2 Respuestas a “

  1. Jorge Gutierrez

    Hermosas anécdotas, de los caballos me gustaría ver fotos.

  2. Muchas gracias por este reporte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s