Asesinato de Francisco Villa…

SOCIEDAD CHIHUAHUENSE DE ESTUDIOS HISTORICOS

X CONGRESO NACIONAL DE HISTORIA DE LA REVOLUCION MEXICANA

 JULIO DE 1979

MI VERSION CON RELACION AL ASESINATO DEL GENERAL FRANCISCO VILLA

EMETERIO MEDINA MARQUEZ

–20 DE JULIO DE 1923, entre siete y ocho de la mañana EN LA CIUDAD DE PARRAL, en el entronque de las calles Gabino Barreda y Juárez, concretamente en que se le hizo fuego de TRES PUNTOS DIFERENTES, o sea de la casa numero 115 de la calle Juárez, en la que estaban escondidos Melitón Lozoya y sus secuaces y de las huertas propiedad del señor Rafael Botello y de la del señor José N. Murillo, esta ultima en la parte en que se encontraba el Colegio Progreso, y para ello habrá que hacer una remicencia de los hechos;

El día 20 de Julio de 1923, el autor de esta versión andaba en el palacio de Gobierno, en compañía del Señor ISAIAS ALVAREZ, quien era sobrino del General Villa y perteneció al primer escuadrón de su escolta comandada por el Coronel Don Julián Pérez, cuando corrió el rumor de que el general Villa había sido asesinado con algunos de su escolta versión que, de momento no creímos en virtud de que el General Villa era sumamente astuto como lo había demostrado hasta la fecha, pero por aquello de las dudad empezamos a investigar sobre si era o no cierto, pero en Palacio era un hermetismo general. Por lo que nos fuimos a los telégrafos Nacionales y pedimos una conferencia con el Coronel ERNESTO RIOS a Canutillo, Durango para inquirir sobre el particular, pero en dicha oficina nos dijeron que estaba cortada toda comunicación para ese lugar, pero sin saber el motivo, y por esa circunstancia, acordamos irnos por el tren de las 8:20, al día siguiente a Parral como así lo hicimos, a donde llegamos como a las cinco de la tarde del día 24, dirigiéndonos desde luego el hotel Hidalgo, en el cual ya estaban en sus cajas el General Villa, el Coronel Miguel Trillo, el del asistente del General Daniel Tamayo, el del Coronel Rosalio Rosales y el de Claro Hurtado y heridos en el hospital del Rayo a los Coroneles Ramón Contreras y Rafael Medrano,  entre los asistentes nos encontramos a Don Hipólito Villa Arámbula quien andaba con la Meibol y era su esposa y vivían en Chihuahua, en la casa numero 601 de la en esa época Avenida Penitenciaría, hoy 20 de Noviembre, a los hermanos José María y Ángel Jaurrieta, quienes fueron de la escolta del General Villa el primero con el grado de Coronel y el segundo, con el de Teniente Coronel  adquiridos por méritos en campaña por un tiempo no menor de seis años, ya que fueron de los muchos que mando a estudiar a los colegios de El Paso, Texas, desde el año de 1914, pero al año siguiente, y con motivo de la derrotas que la División  del Norte, sufrió en los frentes de Michoacán, Jalisco, Guanajuato, El Ébano, Icamole, Coahuila y otros, ya no pudo pagar la colegiatura, inmediatamente se incorporaron a la División del Norte, recordando a los Jaurrieta, a José Nieto, a Samuel Rodríguez, a Saturnino Villanueva y a otro más, con excepción  de Alfredo Trillo, hermano de Miguel y de Antonio, estos dos últimos, fueron mis condiscípulos en la escuela 139, cuando estuvo ubicada en la en la calle Victoria y Décima, y en la avenida Ocampo y Ojinaga después, y eran sumamente conocidos míos, ya que eran sobrinos del Doctor Procopio Trillo, a quien le entregaba pan de la panadería de Guadalupe o de la Central, Saturnino Villanueva también era muy conocido mío, a los demás no los conocía, también andaba el Coronel Córdova me parece se llamo Ramón, pues vivía en esta ciudad en la avenida 20 de Noviembre y calle 33, teniendo poco de fallecido, Gregorio Macías a quien conocí en esta ciudad, y tenia una casa de cambio en la calle Aldama, junto al Foreign Club en sociedad con Eugenio Caballero, y tuvimos  a la vista, varias fotografías del automóvil y de los muertos y desde luego nos extraño la afirmación de todas las autoridades, al afirmar, que al General Villa y a su escolta se le hizo fuego de la casa 115 de la calle Juárez, únicamente, pues las heridas que presentaban el General Villa y Trillo, tenían la entrada por el frente, sospechando, desde luego, que se le hizo fuego desde la huerta Botello y luego por la de Murillo o sea desde el Colegio Progreso, independiente del que abrieron los secuaces de Melitón, que tenían que ser por el costado derecho y espalda, según la posición en que quedo el automóvil…                                                                                                                                              Seguimos investigando sin darle mucha importancia y por la entrada a Parral, ya sea de Santa  Barbará, o del Oro, para entrar por la calle Juárez y de las casas que hay a la derecha, por que a la izquierda empieza la huerta Botello se nos informó que en dicha huerta había gente armada, hasta la huerta Murillo y que por ese rumbo habían salido con dirección a Estación Zenzontle, dirigiéndose como en dirección de Rosario, pues era gente de la Cochineras y que se habían dado cuenta de la muerte del General Villa y de su escolta.                                                                                                                                                                                                                     Con esos datos, procuramos recabar copia simple de los certificados de las autopsias hechas a los cadáveres, lo que conseguimos mediante unos centavos y con la intervención de la Meibol y del Doctor Manuel F. Villaraus, quien era sumamente conocido pues empezó sus estudios en la escuela Anexa a la normal en esta ciudad, mediante una situación económica bastante difícil, dándonos cuenta que la trayectoria de entrada de las balas, era de izquierda a derecha y de frente, y el General Villa tenia un balazo en el mero corazón y para acabar de robustecer mi versión, iba manejando el automóvil, es decir iba al lado izquierdo y Trillo al lado derecho. Por otra parte, Claro Hurtado y Ramón  Contreras iban sentados en el asiento anexo pegado al asiento de adelante, es decir, dándoles la espalda al General Villa y a Trillo, y a pesar de ello tenían varios balazos en la espalda así como en el frente, deduciéndose lógicamente que  los primeros, correspondieron a los individuos que estaban en la huerta Botello y la del Señor Murillo y los balazos cuya entrada la tenían por el frente, habían sido disparados por Melitón y sus secuaces. Otros detalles en que nos fijamos en las innumerables fotografías que habían sacado de los muertos, fueron que Trillo al sentirse herido por el frente pego el salto, tratando de salirse del automóvil, lo que no logro pues quedo atravesado en la puerta del lado derecho del automóvil y el General Villa trato  de hacer lo mismo, lo que no consiguió por lo tupido de los disparos de la gente que estaba escondida en las huertas Botello y Murillo. Otro detalle muy significativo es, que el Coronel Rosalío Rosales, iba parado en la salpicadera del lado derecho del automóvil y recibió la lluvia de balazos de los de Melitón y sus secuaces en el costado izquierdo del cuerpo, es decir, en el mero corazón, cayendo muerto instantáneamente de cabeza al río de Parral, a mayor abundamiento Trillo tenia once balazos en el pecho, lo que sería definitivo para confirmar mi versión, pero aun mas presunciones en apoyo de la versión que sostengo, es que López Sáenz Pardo que tenia la misión de avisar a los de Melitón, con tiempo si venia manejando el automóvil el General Villa quitándose el sombrero como saludando y no lo pudo hacer, en razón que la calle que mejor debe decirse, es callejón, por lo angosto, cuando el General Villa tomo el volante y se vino replegado a las banquetas, hizo que López Sáenz Pardo, se repegara ala pared de la casa en que estaban escondidos los asesinos en los cuartos numero 7 y 9, hizo la seña casi cuando ya había pasado la casa y como los asesinos estaban apilados, no pudieron hacer fuego a tiempo y tan es así que Librado Martínez, declaro que Salas Barraza estaba temblando y le dijo: que se quitara para disparar por que ni disparaba ni dejaba hacerlo, lo que viene a confirmar mi versión. Por otra parte, no habría pasado unos cuantos meses cuando vimos al señor Botello dueño de la huerta en la que estaban emboscados  el escuadrón de militares, al parecer al mando del General Manuel N. López en la Tesorería General del Estado, con un empleo, y a don José N. Murillo como Oficial Mayor del Congreso, seguramente como compensación por la ayuda tan eficaz prestada por ellos, por las buenas o por las malas, por el entonces Gobernador de este Estado que lo era el General Ignacio Enríquez, enemigo acérrimo del Villismo. Para recabar estos datos, tuvimos que ver al juez de primera instancia del Distrito Hidalgo, que lo era Don Jesús Páez B., al Agente del Ministerio Publico adscrito al Juzgado Don Jesús J. Anaya,  personas amigas del autor. Al diputado jefe de la comisión investigadora Pedro Ignacio Chacón, quien internos nos dijo que era cuestión de Calles, Obregón del General Jesús Agustín Castro que en esa época era el Gobernador de Durango, al odio injustificado de los Herrera, principalmente Jesús y Celia Herrera hacia el General Villa, quien con toda razón mando fusilar a Don José de la Luz Herrera, el viernes santo del año 1918, y en el mismo combate murió Concepción Herrera y el año de 1919 fusiló a Zeferino, quien al parecer era el Papá de Don Carlos Herrera, que hace poco murió siendo Juez del Registro Civil de esta Ciudad, en cambio a Don Venus nada dijeron cuando mando, escabechar a Maclovio, cerca de Piedras Negras, Coahuila, ni cuando Maclovio y Luis se le voltearon al General Villa en Parral e hicieron la matanza de Villistas en la estación de Parral, estando dormidos, llevándose también a las mujeres de los soldados. Por ultimo Chole y Nicolasa Seañez, la primera casada con el General Villa y la segunda amartelada, que vivían en esa época en Parral, nos dieron informes sobre los militares que ocupaban las huertas de Botello y Murillo, pues Nicolasa vivía al fondo del jardín Juárez, es decir pegado a dichas huertas y hasta los de Melitón, con quienes tuvimos sus dimes y diretes, pero ignorando sus verdaderas intenciones. Parral es una Ciudad muy conocida del autor de este relato, ya sea por el norte, sur, este y oeste y por lo tanto, conozco infinidad de sus moradores, principalmente los antiguos, por que a la fecha ha cambiado asombrosamente y el lugar en que ocurrieron los hechos que he traído de mis recuerdos y  los Herrera también, ya que infinidad de ellos, se vinieron a residir a esta ciudad, recordando a Don Carlos en lo que grandote , que tenia los ojos saltados que trabajo como cajero en la oficinas del ferrocarril Noroeste de México, allá en los años 20 y vivió en una de las quintas de dicho ferrocarril, juntamente con unas familiares de el que les decíamos las Herrera y una de ellas se caso con uno de los Díaz de León, propietarios de la ferretería El Pino, otra que fue mi escribiente en los juzgados Penales, el viejo Don Felipe, que vendía Birria y le decíamos el Sátiro por que ya muy viejito tenia una novia también viejita, y era mala y por cierto tenia unos hígados mas negros que un Africano, como todos los Herrera lo eran y era gente de cuidado. En la actualidad el jardín Juárez, esta muy remozado y la calle Juárez también y mas ancha así como Gabino Barreda. De los muertos al General Villa lo conocí allá por el año de 1906, mas o menos, en que mato a balazos a un señor llamado Rosendo Ramírez, quien tenia un expendio de pasturas en la avenida Penitenciaria y calle 28, llamado “La Equitativa” a donde fui a comprar maíz para unos marranos de mi tía María , esposa de mi tío Gabino, a quien le decíamos la baja diablos, por que efectivamente lo era y si le decíamos “tía” era por que al llevarse de leva a mi tío Gabino y a mi tío Margarito, andando lanares allá en nuestra tierra San Francisco del Rincón Guanajuato, se le junto hasta que cumplió los cinco años que ordenaba Don Porfirio por los Estados de Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, San Luis Potosí, de donde escribieron a mi jefa, diciéndole que cumplirían los cinco años al llegar a esta ciudad y que los fuéramos a esperar, viniéndonos como pudimos, pero al llegar aquí todavía les faltaban unos meses y todavía se los llevaron a Bacatete Sonora, a pelear contra los Yaquis quienes ya andaban levantados en armas en donde le dieron a mi tío Margarito un jarazo en el brazo izquierdo, quedándole el brazo tirante, y cuando regresaron a esta ciudad cumplieron los cinco años de soldados a fuerza, teniendo un sueldo de treinta y siete centavos diarios, pero les rebajaban un real, quedándoles 23 centavos únicamente para sus alimentos, el batallón en que hicieron a  fuerza el ser soldados de leva, fue el tercer batallón comandado por el Coronel Don Zenón Noriega, abuelo del Coronel Roberto Martínez Noriega actual Inspector de Policía de esta Ciudad. Posteriormente , como por los años de 1907 a 1909, hicimos un campo de Base- Ball en donde pretendieron hacer un barrio donde en la actualidad empieza la calle Revilla y hasta donde llegaba en esa época el acueducto, pues aun no terminaban la presa a cuyo barrio se le iba a poner el barrio de San José, por lo que empezaron a hacer unas casitas humildes, siendo la primera la de don Celso Jáuregui, y  en seguida la de Cruz Reza, en la cual vivía con su familia y tenia arrimada a la familia de Don Apolonio Durán, a cuya casa llegaban muchos individuos, armados y montados con ganado vacuno, caballar, mular y asnal. Que dejaban por el arroyo de la fábrica de cajas, propiedad de Don Emiliano Enríquez, y entre cuyos individuos andaba el llamado Pancho Villa otro llamado Claro Reza. Y pasa el tiempo y llega el año de 1910 y en esa época vivíamos en un cuarto de la calle 20 de arriba del barrio del Chamizal y contiguo al de nosotros vivía el llamado Claro Reza con su familia y se decía que era el segundo jefe de la acordada, pues andaba vestido de charro color ratón sombrero galoneado y andaba armado a caballo y todos los días frecuentaba una carnicería que estaba contigua a la estatua de Don Joaquín Terrazas y tenia un hijo llamado Claro reza y una hija y estábamos en la escuela numero 218 ubicada junto a la quinta Siqueiros y como éramos condiscípulos nos hicimos amigos yo y Claro chico  y un día fue el 8 de septiembre de 1910, salimos de la escuela a las 12 de día, y al ir llegando a la carnicería antes citada, yo y Claro Chico, vimos bajar por la calle 22 a tres jinetes y uno de ellos era el llamado Pancho Villa, quien frente a dicha carnicería y estando en su interior  sentado Claro Reza grande y armado, llego el llamado Pancho Villa con la pistola en la mano y se la vació a Claro, quien salió bamboleándose con dirección al arroyo de Guadalupe y se dejo caer, mientras su atacante venia con el 30 en la mano y se lo dejo ir todo matándolo, y  los acompañantes del matador tenían sus armas en la mano y el matador subió a su caballo retirándose con quienes lo acompañaban por la avenida Zarco, y como a la una de la tarde llego el comandante de policía, que lo era Antonio Piedras que se decía era compadre de Don Porfirio y le decíamos “El chivo padre” por traer una barbita igual que los chivos.                                                                                                                                                       Como cosa curiosa diremos que atrás de nosotros venían tres fifís llamados Oscar Flores, Ernesto Costemall  e Ignacio Siqueiros a quienes veía con frecuencia en la quinta Siqueiros, aun cuando no sabia como se llamaban, pero con el tiempo los conocí en la escuela Anexa a la Normal y en el Instituto,  siendo el primero nuestro buen amigo el Lic. Oscar Flores, el segundo, hijo  de Don José Costemall quien vivió en la calle de la llave, casi al costado del instituto América donde construyo dos quintitas pequeñas y en una de ellas vivía y Ernesto trabajaba en el banco de Russek, después en el Banco Mercantil y el ultimo, duro de Gerente de la Cámara de ganadería habiendo fallecido en esta ciudad.

Cuando Oscar ocupo la gubernatura de este Estado y como era muy tempranero, un día me llamo y me pregunto que si yo había cooperado con el profesor Rivas López, en el libro “El verdadero Pancho Villa” y que si yo le había dado los datos sobre la muerte de Claro Reza por el General Villa, en la carnicería de Don José Alcalá, que fue una de las 20 carnicerías modernas que hizo Don Luis Terrazas junto ala estatua de Don Joaquín Terrazas, en esta ciudad, y le conteste que si y que no nomas en ese detalle había cooperado, si no en la mayoría del contenido de ese libro, y le recordé que el, Costemall y Siqueiros también habían presenciado la muerte de Claro Reza pues venían atrás de mi y de Claro Chico que era condiscípulo mío y su hermana María, en la escuela 218, y que además, había cooperado con el teniente Saturnino Villanueva en la terminación del libro “Villa Y Búfalo Bill” el cual se había vendido en el paso, Texas. En fin al General Villa lo conocí bastante. A Miguel  y Antonio Trillo también los conocí y éramos amigos en la escuela 139, ubicada primero en calle Victoria donde topa la calle Decima, de ese lugar nos cambiaron a la avenida Ocampo y calle Ojinaga y en esta calle a unos cien metros vivían los Trillo con su tío el doctor Procopio Trillo. Antonio Trillo nació completamente un retrasado mental y miguel lo levaba en la espalda a la escuela, cuando de repente también desapareció a los cuantos días después, salió en el periódico “EL POBRE DIABLO” editado por Jesús Fuentes Gámez, que los Trillo andaban en la Revolución con el cabecilla Francisco Villa. Con tal motivo un día me le acerque a don (Paulino) papa de Miguel y Antonio y le pregunte por ellos y me confirmo que efectivamente era cierto y que Miguel la hacia de escribano del cabecilla Villa. Y hasta ahí las cosas. El tiempo sigue su marcha, y llega el año de 1919, mes de noviembre y el Carrancismo hace prisionero al General Felipe Ángeles y entre los demás prisioneros, lo fue Antonio Trillo, formándoseles en consejo de Guerra en el Teatro de los Héroes, y entonces nos dimos cuenta que Antonio Trillo era capitán, pues como el autor entraba y salía como a su casa al cuartel del 21 Regimiento, que les sirvió de cárcel al General Ángeles, a Antonio Trillo, por que era muy amigo de los mayores Ignacio L. Campos e Ignacio Otero Pablos, quien era el jefe del 21 Regimiento, es decir, el jefe de dicho Regimiento lo era el Coronel Juan Manuel Otero Y Gama quien murió cinco meses después, en el combate habido en contra de un Batallón comandado por el General Andrés Figueroa que no quiso adherirse al plan de Agua Prieta, combate que duro dos días, resultando muerto dicho Coronel, quedando atravesado en la barda de la pila de los pescados que esta para la salida del parque Lerdo, para la avenida Ocampo, de donde lo sacamos un servidor y el hijo de dicho Coronel, Nacho Otero Pablos quien era muy amigo del autor. Este combate o acción de guerra lo tengo relatado en diverso artículo de los que consta el nuevo libro que vera la luz, cuando haya centavos o un editorialista le entre al negocio poniendo lo necesario para su publicación. A mayor abunda miento, sobre mi versión están los ascensos al grado inmediato a Generales, que el Gobierno de ese tiempo, que en realidad lo eran Calles y Obregón, al Coronel Félix Lara y a Júpiter Ramírez y al hecho que el vulgo, al referirse alguien a ese hecho sangriento, decía: “ Calles— e la boca”; por otra parte, el expediente formado por el Agente del Ministerio Publico de Parral relacionado  con el asesinato del General Villa y su escolta, se perdió pero la verdad de los hechos fue  que el Procurador General de Justicia, que lo era el Lic. Jesús Mucharráz, enemigo del Villismo y muy amigo del General Enríquez, le ordeno a Don Jesús J. Amaya se trajera ese expediente y de allí, ya no volvió a Parral, pues hasta la chamba le quitaron y el expediente quien sabe a donde fue a dar, seguramente a las manos de Calles.

Pocos meses después empezó la campaña política para presidente de la República, habiendo como candidato Don Adolfo de la Huerta, por lo que Obregón presiono al candidato, a favor del cual se levantaron en armas muchos generales, pues en Jalisco y Michoacán se levantaron entre otros los Generales Rafael Buelna y Enrique Estrada, en Veracruz, Guadalupe Sánchez, formándose los frentes de Ocotlán, Palo Verde, Michoacán, Esperanza y Oriental en Puebla, y en la estación Palo Verde, que  esta para llegar a Morelia, fue herido el general Buelna, quedando paralitico y falleciendo y, al parecer, el General Buelna con quien andaban muchos villistas, comunico en alguna forma, que en el hospital en que se encontraba, también estaban heridos, los Generales Manuel N. López y Júpiter Ramírez y poco después entro al hospital un Oficial y acribillo a balazos a dichos Generales, rematándolos, cuyos hechos me los comunico el Coronel Ramón Contreras, único superviviente del asesinato del General Villa y su escolta, y que su hijo era el oficial que mato a dichos Generales, en venganza por su intervención en la muerte del General Villa y su escolta.

El Chino Ramón Contreras falleció allá por los años 44, en la hacienda de yerbaniz, Durango, propiedad del millonario Salvador González quien tenia una cadena de haciendas en ese estado y el de Coahuila, en unión de su hermano Carlos pues eran propietarios de la hacienda San Salvador, El Palmito, La Mimbrera, San Carlos, Santa Rosa, La Loma y otras, y hoteles a granel como el hotel Salvador, el hotel San Carlos, el Plaza, El Central, El Iberia, El Laguna y vivían en el Barrio de la Estación en Torreón, en quintas estilo Egipcio y eran y ala fecha son los meros dueños del estado de Coahuila y parte de Durango, pues en este Estado, los meros amos son los franceses.

Transcripción por: Carlos Méndez Villa

Archivo Histórico ICHICULT

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Una respuesta a “Asesinato de Francisco Villa…

  1. FABIOLA MARTINEZ AGUILERA

    PUES ES UN ARTICULO EXCELENTE CREO QUE SE APEGA MUCHO A LA REALIDAD DE LOS HECHOS, Y A LOS DETALLES DE LA MUERTE DEL CENTAURO.

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