Matices de mujer en la historia

                                                Por: Carmen Muñoz S./Analista Documental

 Habla el Papa a la mujer

Fragmentos tomados en la audiencia que se digno conceder a la Unión Femenina Católica, de Italia, S.S. Benedicto XV.

 “Las circunstancias diferentes de estos tiempos, han hecho que se atribuyan a la mujer funciones y derechos que la manera de ser de tiempos pasados no le reconocía. Pero ningún cambio de la opinión pública, ninguna novedad de las cosas y acontecimientos, podrán ya más alejar a la mujer conciente de su misión, de su centro natural, que es la familia.

En el hogar doméstico es la reina; y por eso cuando se encuentre lejos de ese hogar, no sólo debe reservarle su afección materna, sino también su vigilancia directora, de la misma manera que un soberano que se encuentra fuera del territorio de sus Estados, no descuida, sin embargo, el bien público de ellos, sino que lo tiene siempre presente, y dedica a él su solicitud.

Con justicia, no obstante, se puede decir que las condiciones nuevas de los tiempos, han ensanchado el campo de la actividad femenina; el apostolado de la mujer en medio del mundo ha  sucedido a esa acción más intima y restringida que ejercía antes en el interior de su casa. Pero por la misma manera de ejercer ese apostolado, debe mostrar con evidencia que, como mujer, su primera obligación ahora como antes, es dedicar sus más solícitos cuidados a la familia”.

 “No queremos hablar ahora del pretendido derecho, en tan boga, de la libertad en la educación de los hijos, por que es cosa verdaderamente incomprensible el pretender  que después de haber formado la parte menos noble de sus hijos, deben ser separados de los padres esos niños cuando se trata formar lo más grande que hay en ellos; el alma. Regocijémonos justamente de la resolución que ha sido tomado en este Congreso: trabajar  por que la mujer no sólo conozca y estime el deber de ser virtuosa, sino que lo muestre en la manera de vestirse. Semejante  resolución implica la necesidad del buen ejemplo que debe ser la mujer católica”.

 “Que no se crea, por lo demás, que el buen ejemplo sirve únicamente a la obra educadora que corresponde  directamente a la mujer, en el medio viciado que se encuentre, será por el contrario, la palanca poderosa, para toda su misión en medio de la sociedad , por que el lenguaje vulgar lo dice muy acertadamente: la virtud se impone.”

Fuente:

ICHICULT/Área de Archivos y Colecciones Especiales/La Epoca/Año III No.122 -12 de marzo de 1920

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