LA PUERTA, EL NUEVO PALOMAS,

HOY PALOMAS DE FRANCISCO VILLA

Por: Ramón Ramírez Tafoya

Colaborador/Cronista de Ascensión

A mediados de 1919, ya está establecida la Sección Aduanera en “La Puerta”, los primeros en construir sus casas serian los empleados de la Sección. Con el establecimiento de la Sección se evitaba el ir diario a abrir la puerta que daba acceso a los Estados Unidos y que era cerrada a las nueve de la noche y abierta a las siete dela mañana. Esta práctica duraría hasta mediados de los setentas.

Cuatro fueron los primeros vecinos de “La Puerta”, independientemente de los empleados de la Sección Aduanera. Don Cosme Maese, Epitacio Armendáriz, Pedro Sáenz Estrada y Félix Maynes, aunque éste último, “por error” fija su residencia unos metros dentro del territorio americano, obligado a residir en “La Puerta” cuando ocupó el puesto de Colector, aunque otras veces había usado para su provecho su situación residencial facilitando a sus vecinos y amigos la introducción de licor de contrabando y alguna vez para no comparecer a una diligencia en su contra, argumentando que vivía en el extranjero.

A éstos le seguirían Don Refugio Armendáriz, Rafael Orozco, Jesús Maynes, David Borunda, Francisco Orozco, Maximino y José María Flores por mencionar a algunos de los setenta y cinco jefes de familia que vivían en Palomas. Aunque son muchos, afortunadamente tenemos sus nombres, por ahora nos falta espacio y no queremos omitir a ninguno de los que dieron origen al nuevo poblado de La Puerta.

Muy pronto la magnífica construcción que con vista hacia el norte se levantó, dominaba la bastedad de las ciénegas que la circundaban, dando majestuosidad a la obra, qué con el tiempo llegara a ser el atractivo principal de la región y por más de una década ocuparía un espacio importante para el desarrollo del poblado. Era el gran casino y salón de baile de los hermanos Munguía que durante la ley seca fue importante imán para turistas que atraídos por el licor, visitaban la naciente frontera. El edificio años después ocuparía la oficina de la Aduana.

Al pasar los años tendremos que reconocer que los Hermanos Munguía tuvieron una amplia visión para hacer de Palomas un emporio turístico. Organizaban corridas de toros, había un proyecto de Hipódromo y establecieron baños públicos en las aguas termales de un hermoso manantial que se encontraba muy cerca del poblado.

La bulliciosa manifestación de euforia y auge que traía consigo la imperante Ley Seca en los Estados Unidos de Norte América, fue el atractivo principal por mucho tiempo y motivó el crecimiento rápido del pueblo. Don Pablo Parra Loya, el cantinero que por muchos años atendiera los bares del salón nos contó de múltiples personajes importantes de Estados Unidos que visitaron ese salón.

Las autoridades que desde mediados del año se habían cambiado del Viejo Palomas a “La Puerta”, fueron testigos y vieron el rápido cambio que se observaba. El 18 de julio de 1922 Benigno Ramírez Lucero, que había sido Presidente Municipal en Ascensión en el año de 1920, traslada los poderes a “La Puerta” y sigue desempeñando el puesto de Comisario que había asumido con fecha 3 del citado mes, mientras en el Palomas Viejo donde solo quedaban seis familias, Don Leoncio Armendáriz se hacía cargo de aquella comisaría.

El 15 de enero de 1925, Palomas es degradada provisionalmente a Comisaría, cuyo nombramiento recae en el Señor Mireles, quien asume la Presidencia Seccional el 23 del mismo mes cuando se soluciona el problema, llevando como suplente al señor don Leoncio Armendáriz.

El 24 de junio de 1925, los habitantes del nuevo poblado de La Puerta reclaman su nuevo territorio y exigen se respeten sus límites que fueron fijados tomando en consideración los tres asentamientos que eran La Puerta, Fusiles y Palomas Viejo.

Por el poniente reclamaban hasta los límites de la Hacienda de Boca Grande; por el sur hasta el potrero de Guzmán y por el oriente colindarían con los terrenos de la Compañía ganadera en el actual ejido Nuevo Horizonte.

Cruz Terrazas, Valerio García, Rafael Gutiérrez, vivieron invariablemente en Las Víboras y San Carlos sin encontrar acomodo definitivo para la crianza de su ganado. Fusiles que en cierta temporada fue refugio de algunas familias y donde inclusive se abrió una escuela y se instaló comisaría, también fue abandonada, pues las compañías ganaderas habían puesto un límite de cabezas de ganado que podían tener y ellos mismos se encargaban de solicitar un ejido para concentrarlos.

La familia Acuña, entre los que se encontraban Don Juan, Don Faustino y Don José, fueron los últimos en vivir en Palomas Viejo. Delfino Morales, Antonio Polanco, y los hermanos Rafael y Francisco Orozco; Nicolás Rodríguez, que quizá sería el último quizá en vivir en ese lugar. Don Teófilo Marín viviría por mucho tiempo en Tres Ojos. Todavía en los años setentas algunos se encontraban viviendo en el sitio donde estuvo el viejo Palomas, aunque habían construido nuevas casas.

La Sub. Recaudación de Rentas, el Juez de Paz y la Agencia de Correos ya se habían instalado en la floreciente población que muy pronto adopta el nombre de Puerta Palomas.

El pueblo empezó a crecer y con ello desaparecen las ansias de los pobladores de contar con un nuevo sistema político y deshacerse de las comisarías que nunca habían visto mas allá de acarrearse fondos para su sostenimiento, pues la capacidad de gestoría es nula y no obstante que el Comisario funge también como Juez del Registro Civil y existe cárcel y Juez de Paz, pero también se hace notoria la intervención siempre de la Sección Aduanera, pues a partir del año de 1919 se dieron casos de usurpación de funciones cometidas por agentes aduanales.

Fue el Jefe en turno de la Sección Aduanera quien hizo hincapié en que la zona era exclusivamente federal, y algunas veces la intervención del comisario de Palomas pasó inadvertida, elevando la protesta ante el Juez del Distrito por no poder dar cumplimiento a diligencias ordenadas contra celadores que constantemente delinquían abusando de la autoridad que ostentaban.

El primer censo ordenado en “La Puerta” en octubre de 1922 arroja la cantidad de seiscientos habitantes. Adrián Quintanar, es el empadronador. La situación entre la Sección Aduanera y Sección Municipal se agravó cuando se atribuían poder para fijar multas por medio de tareas, estas en beneficio de la pequeña comunidad. La Sección Aduanera llegó a tener tanto fuero que las propias autoridades, aun de niveles superiores dirigían la correspondencia a la Sección Aduanal, creando confusión

Andrés Quintanar es el encuestador de las primeras elecciones y es también el primer gestor ante las autoridades superiores para pedir el ascenso a la categoría de Seccional. Varias veces insistió ante la cabecera municipal y el 30 de diciembre de 1922 el Congreso del Estado autoriza a la categoría de Seccional.

De esto no tienen conocimiento ni las autoridades de la cabecera y es hasta el último día de febrero de 1923 en que el Gobierno del Estado da aviso del ascenso a Seccional y el día 5 de marzo de 1923 se instala la Primera Junta Municipal a cargo del Señor. JOSÉ V. BACA, llevando como suplente al Sr. Guadalupe Acosta y como concejales a los señores Manuel Alvarado y Miguel Carrillo.

Llega 1927 y con ello la represión para los pueblos que originaron la creación definitiva de Puerta Palomas, y la inconformidad por el nuevo asentamiento que fue considerado irregular por encontrarse dentro de lo que era el gran latifundio. Los primeros en sufrir las consecuencias serian los que se habían agrupado en torno a la Junta Colonizadora de Palomas y Fusiles y que presidía el Sr. Reydesél H. Gómez, que había sido Presidente Municipal en La Ascensión en 19l6, fue ordenado el desalojo y se entró en un conflicto que duraría algunos años hasta crearse el ejido. Se ordena el desalojo también de Fusiles y de Palomas Viejo.

Don Juan Máynes promueve un acuerdo y se les da solución al concederles un terreno en Las Víboras. Algunas familias se mudan al lugar donde ya algunos vecinos con anterioridad se habían cambiado en busca de un terreno para desarrollar la agricultura, pero no fue aceptado y en 1937 pasó a ser anexo del ejido. Con el desalojo de los pueblos de Fusiles y Palomas viejo, algunas familias emigraron al sur, otras a los Estados Unidos, pero las mas pasaron a ser parte de la nueva población de Puerta Palomas, que ya había adoptado ese nombre, después de que en 1925 se le llamó Colonia Palomas, pues en Fusiles no se les permitiría tener animales, como tampoco en Palomas Viejo y la mayor parte desarrollaban la ganadería, que aunque en pequeño era el sustento de las familias.

Palomas Viejo y Fusiles fueron reducidos a escombros por la maquinaria pesada que traían los yanquis, que ahora volvían más prepotentes que antes y ya no había quién los detuviera, pues contaban con el apoyo del gobierno del estado que protegía a los latifundistas. En Palomas Viejo sólo quedaría el personal administrativo de la Compañía que cómodamente se trasladan a Puerta Palomas y se establecen en un terreno que se ubicó en la esquina de la Avenida Revolución y la hoy Calle Internacional.

Los manantiales fueron usados para baños de ganado y las aguas contaminadas con pesticidas para tal fin. El manantial que se secó definitivamente en 1972 jamás recobró su esplendor y las palomas torcazas que allí abundaban y habían dado al lugar su nombre, desaparecieron para siempre.

 La Puerta Palomas se le redujo a área de un kilómetro cuadrado y llamado Fundo de Palomas. Se tendió un cerco de cuatro hilos y se le pusieron tres puertas con candado. Una da al sur, que es la salida del camino principal, otra al poniente y una más a hacia el oriente que da acceso a una manga y conduce a los manantiales que abastecen de agua a los pocos animales que han logrado traer los moradores y ya no se les permite paso de estos a los pastos de los alrededores.

Para entrar o salir se expide un salvoconducto. En Ascensión lo solicitan en la Presidencia Municipal para los que vienen a Palomas y es revisado en Fusiles y en la puerta de acceso. Para salir se expide en la Presidencia Seccional y se revisa en Fusiles. Los vigilantes que hacen cumplir esta orden eran miembros de la Policía Rural del Estado, otras veces por el propio Ejército Mexicano pero siempre bajo la vigilante mirada de uno de sus más fieles servidores: Enrique Caravéo.

Fueron muchos los hechos violentos que generaron esta situación que para muchos fue vista con indiferencia, pues al amparo de la bonanza que disfrutaban, originada por la aplicación de la ley seca en los Estados Unidos que redundaba en beneficio de los pobladores que atraídos por la creciente economía, se incrementaba su población que también aumentaba cuando se hacía el pago de los trabajadores de la Compañía Ganadera que convergían a Palomas los días de pago, procedentes de todo el municipio, inclusive de Janos.

Los años de bonanza hicieron olvidar a la mayoría su situación legal en cuanto a la tenencia de la tierra, lejos habían quedado las inquietudes de algunos que vieron en el valle de Palomas la esperanza de desarrollar la agricultura por la abundancia del agua, y la vida transcurría aparentemente tranquila, y con el mismo fervor se celebraba el 5 de Mayo que el 4 de Julio y se brindaba igual con sotol que con whisky.

Este hecho que no se puede considerar como antipatriótico, ni tampoco como un atentado a nuestras costumbres, se le dio formalidad aun cuando aun no adquiría el grado de Comisaría, pues el día 28 de junio de 1922, antes de cambiar los poderes a La Puerta, se le estaba expidiendo autorización al Señor Martín Apodaca para que se trasladara a este lugar a “guardar el orden”, ya que se habían autorizado los festejos del dos al cuatro de julio

Desde principios d 1925 la Presidencia de Ascensión había autorizado la ley de tolerancia y permitía la proliferación de cantinas y expendios con el fin de que se acarrearan fondos para su sostenimiento, pues Palomas desde el principio no fue autosuficiente para su sostenimiento.

Los amantes de la libertad y anhelantes de los logros de la Revolución, veían con tristeza el favoritismo a los yanquis y sentían ser humillados por la condición a que habían sido sometidos, paradójicamente muy cerca de donde hacía dos décadas un puñado de valientes liberales, habían pregonado Tierra y Libertad, ahora estaban sufriendo el peor de los tormentos a que pueblo alguno sobre la tierra haya sido sometido: el cautiverio.

Entre estas gentes está Don Estanislao Apodaca Téllez, hombre culto, sencillo, maestro desde 1918 en Ascensión y Presidente Municipal en 1928, y en Palomas en 1931, que junto con Don Refugio Armendáriz, Don Rafael Orozco, Don Epitacio Armendáriz, Don Tomás Prieto, Don Alberto Armendáriz, Don Rafael Gutiérrez, Don Félix Maynes, hacen las primeras gestiones para lograr se les dote de un ejido.

Desde 1925 se había presentado el Comisionado Rafael Rico para hacer las gestiones pero se había fracasado. El gigante representado por la Compañía Ganadera impedía se lograra el anhelo de los portopalomenses que aún no disfrutaban los logros de la Revolución Mexicana, pues desde que vivían en Palomas Viejo habían solicitado permiso para establecer Colonias Agrícolas en Palomas.

En Junio de 1927 ven con tristeza que sus sueños se derrumban. Los americanos, bajo la dirección de Genaro Fourson, administrador en turno de la Compañía Ganadera habían empezado a construir, un canal que llevaría las aguas del manantial hacia el sureste del poblado para unirlas al de Palomas Viejo formando un serpenteante bebedero de más de sesenta kilómetros que llegaba hasta La Mota, donde aún se encuentran vestigios del viejo acueducto. Esto fue en parte para desanimar a los que quisieron cambiar el pretal por el arado.

Pero no fue así. Hombres tenaces como los que ya mencionamos lograron su propósito, pues después de algunos viajes a Chihuahua, inclusive a la capital de la república, no obstante la indeferencia del General Rodrigo Quevedo, logran ser escuchados en la capital del país y en 1937 el Lic. Lombardo Toledano, ilustre ciudadano da posesión personalmente del primer ejido en la República Mexicana creado en un latifundio, llamándolo Ejido Puerta Palomas. Le Habían cortado los cercos y cerradas las compuertas de los canales. Había nacido el Palomas libre que tanto anhelaron.

Se había concluido un litigio que duró más de diez años. Lamentablemente por otras razones el ejido no prosperó y aunque se les dio como anexo el predio de Las Víboras fue poca la extensión de siembra, pero se logró el cultivo de algodón con muy buena calidad de fibra en terrenos adyacentes a la vieja hacienda.

Los norteamericanos, presionados abandonaron aparentemente el país, otras compañías ganaderas que ostentaban nombres mexicanos, tal como la Ganadera Comercial Las Águilas que operada por mexicanos, fungían como prestanombres de los poderosos latifundistas.

Para esas fechas para cumplir mandato contenido en la Constitución, las tierras fueron repartidas y la mayor parte de los lotes quedaron bajo dominio de personas totalmente desconocidas. Otros formaron parte de nuevas colonias y nuevos centros de población que se asentaron en los Ejidos Constitución, y Nuevo Horizonte, por hablar de los cercanos a Palomas. El Nuevo Horizonte en años recientes tuvo una ampliación que redujo más la superficie y ni siquiera pudo ampliarse a Palomas viejo, que fue su origen, pues este quedó dentro del ejido Constitución.

Muy lejos quedaron los propósitos de los visionistas Hermanos Munguía por convertir a Palomas en un centro turístico, pues en aquellos años, aparte de la Plaza de toros, el hipódromo que les fue negado, los baños públicos en las aguas termales del cercano manantial al pueblo, fracasaron, pues problemas de tipo jurídico y endeudamientos con Hacienda, los hermanos Munguía abandonan el país y sus bienes confiscados pasan al poder de la Secretaría de Hacienda, principalmente el casino donde se alojó la Aduana en 1931, y aunque, remodelado en su interior y recubierta sus fachada, es y seguirá siendo el símbolo de Palomas.

Otras personas fueron quien posteriormente a esa época, impulsaron la nueva población de Puerto Palomas. Desde hace algunas décadas llegó la energía eléctrica importada de los Estados Unidos y la Junta Federal de Mejoras Materiales introdujo el drenaje en los años sesentas. Contó con servicio telefónico automático mucho antes que otros pueblos vecinos.

Aunque ha sufrido cambios en su nombre, pues hasta 1922 se llamó La Puerta, en 1925 Colonia Palomas, después Puerta Palomas y Las Palomas, invariablemente hasta el 12 de mayo de 1971, fecha en que le imponen el nombre de Gral. Rodrigo Quevedo, que de inmediato se hicieron gestiones para quitarle ese nombre: En junio de 1992 por decreto se llamó de nuevo Puerto Palomas y años recientes por disposición gubernamental es Puerto Palomas de Villa, pero para todos seguirá siendo, simplemente Palomas.

RESUMEN DE LA HISTORIA DE PALOMAS

Ramón Ramírez Tafoya

Enero 2012

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3 Respuestas a “

  1. ¡Magnífico!!! Mi estimado Ramón… nos veremos…

  2. Como me sorprende que ese pueblo casi en extincion tenga tanta historia…felicito al autor por su dedicacion y habernos ilustrado…

  3. muy interesante y veridica informacion, … descanse en paz ramon ramirez.

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