Matices de mujer en la historia

    Por: Carmen Muñoz

                                             Analista Documental/Archivo Histórico/ICHICULT

Variedades

CONSEJOS PARA LA MUJERES

Extractadas de la obras de varios autores célebres, antiguos y modernos.

 Muchacha, pasa corriendo al altar de Himeneo, si has tocado aunque ligeramente, el arco abrasador del amor.

Muchacha, no toqueís sin preocupación el ardo del amor, aunque este flojo.

Muchacha, no seas retozona hasta la trivialidad con quien te ama. Teme destruir el talismán. El amor se alimenta de ilusiones.

 Muchachas, que nuestras pasiones  sean dulces; nada afea tanto el rostro como un movimiento de cólera, o un arrebato producido por los celos.

Muchachas, pocas abejas hallarás, fuera de su colmena, durante la noche., Que tampoco te vean fuera de la casa paterna o marital toda la noche.

Muchachas, en medio de las más desagradables ocupaciones domésticas, conservad cierto aire de fiesta y adorno.

 La mujer que obedece a su marido, esa le manda.

 Las mujeres principales que osan de libertad y soltura, demasiada, bastan a pervertir las buenas costumbres de todo un reino; por que sus ejemplos son ardientes, como fuego de alquitrán, que hasta las piedras abrazan.

 Sabida cosa es, que cuando la mujer asiste a su oficio el marido la ama, y la familia anda en concierto y aprenden virtud los hijos y la paz reina y la hacienda crece.

Una mujer puede estar segura del corazón de su marido, en tanto que ella lo esté de su paciencia.

 Una mujer debe considerar a su marido celoso, como a un enfermo a quien no se atreven a dejar solo.

 Hay mujeres que no ha herido corazón de un hombre antes que él, la conduzca al altar, corre gran riego de no agradarle des pues de que la posesión y la seguridad se hayan convertido en armas poderosas contra ella.

 Mujer no quieras parecerte al hombre. Los dos sexos, no deben tener nada de común entre si.

Mujer recién casada, conózcase solamente en tu cintura, que ya eres virgen

Mujer de gobierno, no imita a la cigarra que hace mucho y trabaja poco.

No hables más de las mujeres, tienen muchos derechos  para que sean indulgentes con ellas.

 Si encuentras varias mujeres riñendo, sigue adelante tu camino.

Mujeres, no ceseis de ser dulces y modestas. Conservad vuestras costumbres púdicas. No renuncies a las gracias. Para agradar a los hombres, sed siempre mujeres.

Reserva algunas gracias, algunos encantos, algunas virtudes cuyo descubrimiento pueda causar a tu mando una agradable sorpresa.

 No aspires a dominar demasiado a tu marido. Conténtate con tener una dulce influencia sobre su corazón. Sé para él aquella tierna luz, aquella pacífica claridad, que luce en los campos Eliseos.

 Si has proferido algunas expresiones amargas contra tu mando, lava tu boca con lágrimas.

Mujer recién casada, no abuses del ascendiente de tu sexo y edad sobre tu joven esposo; tarde o temprano él volverá tomar su carácter y teme que al cesar de ver en ti su querida, no te halle ni aun digna de ser su compañera.

 

 

Fuente: ICHICULT/Área de Archivos y Colecciones Especiales/El Faro/Colección Periódico Oficial /Rollo 3/11 de diciembre de 1846-1851

 

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