Matices de mujer en la historia

                                                                                                                  Por: Carmen Muñoz

                                                   Analista Documental/Archivo Histórico/ICHICULT

Para todas las jóvenes casaderas

Todas las jóvenes deber esperar casarse un día. ¿Pero cuantas están dispuestas para llenar la difícil misión de la mujer casada?

El saber constituir un hogar dichoso,  y agradable para el hombre, es un arte que debe aprender la mujer, poniendo cuidado especial en dominarlo. La limpieza  y el arreglo de la mujer y de la casa son los principales pases para constituir un hogar feliz.

Dentro de los medios que se cuentan para vivir, la buena dirección de la mujer y la dulzura de su carácter, son lazos que atan al hombre y lo constituyen en un compañero cariñoso.

La transigencia y los razonamientos moderados modifican las asperezas del genio del hombre, y le llevan a reconocer la justicia de las quejas de una esposa ofendida.

 Para conservar vivo el amor del marido, la mujer debe presentarse a él todos los días sin desmerecer en el arreglo de su persona del primer día en que se conocieron.

El abandono de la mujer trae el desvío del hombre por el desvanecimiento de la ilusión.

 Para que el hombre no se canse de su hogar, preciso es hacérselo más agradable y preferible que el hogar ajeno.

La mujer, cualquiera que sea su posición , deben aprender cuanto se relaciona con el arreglo de su casa y el cuidado de una familia para saber mandarlo, si tiene criados, o hacerlo si la obliga la necesidad

 
Entienda la mujer que conquista el corazón de un hombre por el amor que esta en ella, el conservarse dueña y señora de su conquista como también el perderla.

Ningún hombre que se case enamorado de una mujer, deja la felicidad de su casa por otra felicidad, si esta es risueña y tranquila.

 Procure la mujer dominar los sentimientos del hombre para mejorarlos con su cariño y sus bondades; pero guárdese de colocarse en pedestal de la imposición, por que caerá  de él tarde o temprano. Rompiéndose todas las ilusiones y deseos como ídolo de barro.

 Los cuidados, que la mujer debe y puede prestar a su marido, nunca debe confiar a mano ajena: que si la más pequeña separación se establece en el matrimonio  puede llegar a ensancharse hasta el desvío.

Fuente:

ICHICULT/Área de Archivos y Colecciones Especiales/La Patria/Colección Silvestre Terrazas/Rollo 14/16  de abril de 1920

Imagen:

http://web1.taringa.net/posts/imagenes/

 

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